Opiniones

Dafne Fortea

Enamorarse a 10 metros de profundidad submarina

Lo llaman preferencia individual, favoritismo, elección sexual, o preferencia de pareja, y en las películas románticas lo llaman amor, pero en el fondo es lo mismo. Una preferencia de emparejamiento por un individuo y no por otros. Y el desarrollo de una serie de conductas, rituales, que generan lazos afectivos: seguirle, mirarle, tocarle, besarle, cantarle, bailar con él o ella. Cuando cortejan, las diversas criaturas sienten una gran energía, se mantienen despiertas toda la noche, y en general se crecen frente a las dificultades de la vida.

Luego el amor, claro está, dura lo que dura, según el espécimen y la especie, puede durar segundos, horas, días, semanas, años, décadas o incluso toda la vida. Pero dure lo que dure, sigue teniendo la misma magia.

En las sociedades occidentales una cita es un encuentro en el que dos individuos se socializan con un potencial amante o pareja. Durante la cita, los individuos, se hacen preguntas e intentan parecer inteligentes y graciosos mientras exploran la personalidad del otro para descubrir si son compatibles y si podrían mantener una relación.

Los caballitos de mar, como no son grandes conversadores, prefieren pasar directamente al baile desde la primera cita. Hoy en día ya se sabe, todo se cuece por el whatsup. Tras una conversación con múltiples emoticonos sonrientes, finalmente el caballito y la caballita de mar quedan para salir a bailar. La caballita se pone su falda de volantes de colores, y el caballito la recoge con su coche rojo  reluciente. Ya en la sala de baile, el caballito inicia unos pasos de breakdance alrededor de la caballita. Entonces empiezan a dar vueltas en la pista de baile, cambiando de color y haciendo piruetas juntos. Una noche, cuando están bailando, se alejan de la multitud y se esconden entre los corales, las esponjas y las algas, y allí en la intimidad, entrelazan sus colas. Entre besos y arrumacos se deslizan por las profundidades del mar. Luego la caballita desliza su órgano desovador y deposita los huevos en la bolsa del caballito, que será el encargado de cuidar los huevos. Los caballitos de mar permanecen juntos toda la vida. Cada mañana al amanecer danzan juntos y cambian de color, luego cada uno se va a trabajar y no se vuelven a ver hasta que llega la noche. Cuando un caballito de mar muere su pareja permanece junto a él, hasta que muere también de tristeza y desnutrición.

Los delfines son uno de nuestros vecinos de planeta más inteligentes.  El delfín macho es un auténtico gentleman, siempre le pone comentarios graciosos y sugerentes a la delfina en el facebook. Los viernes, cuando van a salir de cañas a una terraza, le lleva ramos de palos y barro, que en el mundo cultural de los delfines equivale a un gran ramo de flores.

Pero si hay un habitante en este planeta cuyo comportamiento sexual es realmente romántico, ese es sin duda alguna el albatros. Los albatros se tiran años practicando cómo hacerle movimientos de pico a la chica. Se pasan todo el día haciendo morritos en el espejo para ver cual es su mejor pose de pico, y se hacen fotos con el móvil para asegurarse de que tienen las plumas colocadas en su punto justo de encrespamiento espumoso. Los albatros son animales meticulosos y selectivos que dedican mucho tiempo a estudiarse, para asegurarse de que eligen a la pareja perfecta. Se bailan, se mueven de manera sincronizada o se quedan con la mirada fija durante largo rato desde el otro lado del lago. Al principio bailan y mueven el pico con muchos albatros, van de ligones y se chulean con los colegas, pero según van pasando los años, van reduciendo su círculo hasta quedarse sólo con una pareja a la que son fieles. Los albatros realizan largos viajes de negocios y placer, y sin embargo siempre vuelven al mismo lugar con la misma pareja.


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