
Otoño de ranas

“El verano envejece, madre fría,
y los insectos son raros y escuálidos.
En este hogar palustre solamente
graznamos, nos ajamos”
Sylvia Plath
“El otoño siempre ha sido mi estación favorita. El momento en que estalla todo con su belleza pasada, como si la naturaleza hubiera estado ahorrando todo el año para el gran final.” (Lauren DeStefano)
Las primeras noches de frío te echan de la calle, los veladores, los jardines y las terrazas. En busca de un rincón caliente bajo mantas, un libro, una peli, un escondrijo. Dentro de un bar, un rincón solitario, las ranas se reúnen para tomar café y pastas.
El otoño es la estación de las cosechas, de los campos de maíz y girasoles. “Si no siembras en primavera, no cosecharás en otoño”. En los colegios, los renacuajos pintan árboles a los que se les caen las hojas, y afuera, en el campo, parece que Van Gogh está pintando el paisaje con su paleta de ocres, naranjas, amarillos y rojos.
Así que las ranas salen en familia a coger setas, y a ver los cuadros de Van Gogh que llenan los paisajes. O salen en bici y atraviesan los campos de girasoles, con su amarillo brillante. Otras ranas se preparan para la maratón y no paran de correr, y otras preparan los disfraces de Halloween. Las ranas enamoradas toman vino al atardecer, cuando el sol se esconde y el cielo se vuelve más naranja hasta que se apaga. Y otras, melancólicas, se esconden entre las hojas rojizas, y escriben poemas al gran final, que es el otoño.
“Cierro los ojos y el mundo muere
(creo que te inventé en mi mente)” Sylvia Plath
Imagen: "Lallee des alyscamps" de Van Gogh.
