
Noche de fiestas
Septiembre tiene nombre de canción de jazz, de buscar la chaqueta en el armario, de noches que llegan antes, de guardar las fotos del verano, de volver a la rutina, de canción de despedida, de vuelta a empezar, pero sobre todo tiene nombre de fiestas.
Algunos huyen, otros se quedan, unos abominan de ellas y otros las viven al máximo, pero nadie puede negar que las fiestas tienen algo mágico, que huelen a música y a petardos, a correr por la calle, y a bailar, y a estar con los amigos. A risas y a besos, a encuentros, a desencuentros, a lluvia y a fuegos artificiales.
Puedes cerrar los ojos entre el bullicio de las calles, sentir que eres niño otra vez, corriendo y gritando por la calle Alejandre: “¡¡¡¡que viene el toroooo!!!!!!” O recordar cuando eras adolescente, las amigas, los amigos, los primeros bailes, las tardes en las ferias. Vas cumpliendo años pero la energía es la misma. Puedes sentirla con sólo oír el jaleo en las calles. La gente que viene y va. Cualquier cosa puede ocurrir. Esta noche.
