
Un día en el Palacio de Hielo

En una gran ciudad, uno de esos lugares llenos de casas y gentes, había una vez, una chica que trabajaba en el Palacio de Hielo. El Palacio de Hielo era un edificio altísimo y frío. Todo el palacio estaba construido en láminas de hielo, y grandes ascensores transparentes permitían subir a los pisos más altos.
A las 8 de la mañana, el palacio se ponía en funcionamiento, las luces se encendían, los ascensores se llenaban. Cada trabajador se encaminaba a su pequeña oficina en algún lugar del palacio.
Nuestra protagonista, la chica rubia que tiene los ojos del color del cielo del verano, entra en el Palacio de Hielo. Hoy va vestida con ropa nueva y lleva un abrigo rojo. Anda más nerviosa de lo normal, como atropellándose con los zapatos por querer ir muy deprisa. Coge el ascensor en la planta baja y asciende a través de las láminas de hielo, hacia su lugar en el palacio. Llega hasta su escritorio donde hay un pequeño cartel con su nombre: “Celeste”. Hoy no es un día normal para ella, ya que en el piso 158, piso en el que trabaja, es el Día de Dirección. En el piso 158 la gente está nerviosa. Saben que en el Palacio de Hielo se busca la excelencia, y quienes no pasen las pruebas del Día de Dirección serán despedidos en un país en el que encontrar un nuevo trabajo es casi imposible.
Los trabajadores son llamados a una sala en la que tendrán que pasar una serie de pruebas, hasta que finalmente el equipo de dirección decidirá quienes son excelentes y quienes perderán su trabajo en el Palacio de Hielo.
La sala central del piso 158 es una gran sala ovalada tipo auditorio. Los 121 trabajadores del piso 158, se van sentando en las butacas, mientras en el escenario se van colocando los miembros del equipo de dirección. Todos ellos hombres, vestidos completamente de blanco, traje blanco, camisa blanca, corbata también blanca. Cuando todos están sentados, se hace el silencio. Entonces aparece en el escenario la directora general, a la que los trabajadores llaman en secreto la Reina de Hielo. Es una mujer altísima, con un cuello largo. La cabeza parece la de un cisne, pero la mirada es fija y penetrante como la de un buitre.
- Bienvenidos, como ya sabéis estamos aquí con motivo del Día de Dirección, algunos habéis pasado muchas veces por este proceso en el que simplemente queremos asegurarnos de que cumplís con el nivel de excelencia que una empresa del más alto nivel como la nuestra requiere. Como ya sabéis, el proceso consta de una serie de pruebas, tests psicotécnicos, entrevistas personales, exámenes, pruebas de inteligencia, pruebas de trabajo en equipo, etc. Sin embargo, en esta ocasión, nuestro departamento de recursos humanos ha diseñado una única prueba que engloba lo que consideramos ser un trabajador excelente: inteligencia, resolución, habilidad técnica, cooperación...
En grupos de 10 personas seréis conducidos cada grupo a una oficina. Tendréis toda la mañana para resolver en equipo el reto que se os va a proponer. El reto, va a consistir en hacer caer un huevo desde una altura de dos metros sin que se rompa. Para lograrlo, tendréis que crear un proyecto en equipo contando únicamente con palillos y celo. Al finalizar la mañana volveremos a reunirnos y comprobaremos el funcionamiento de los proyectos, llevando a cabo el lanzamiento de huevos. Como sabéis las cámaras situadas en cada una de las oficinas estarán observando la participación de todos los integrantes del equipo.
Tras la intervención de la Reina de Hielo, los trabajadores del piso 158 son conducidos a las distintas oficinas, donde comienzan a trabajar en los proyectos. Celeste, es conducida a una de las oficinas de hielo, junto con 9 trabajadores más. Encuentran en la mesa 100 cajas de palillos de madera, y 20 rollos de celo. Los trabajadores se miran con cara de incredulidad pero rápidamente se percatan de la presencia de las cámaras y cambian de gesto. Detrás de las sonrisas que se apremian unos a otros, se esconden gestos de pánico, manos temblorosas, y fríos sudores. Tras los 5 primeros minutos de pánico y vacío mental, Celeste y los otros 9 integrantes del equipo, 4 mujeres y 5 hombres, de edades entre los 30 y los 40 años, comienzan a esbozar ideas para resolver el reto. Algunos proponen crear un paracaídas. Así, comienzan a estudiar posibles estructuras que frenen la caída del huevo. Al principio surgen algunas discusiones, pero, finalmente, todos parecen entender que un conflicto podría ponerlos de patitas en la calle. Se muestran amables, cooperativos, y eficientes. Tras tres horas de trabajo con palillos y celo, el proyecto comienza a tomar forma. El equipo ha decidido utilizar al mismo tiempo dos de las soluciones propuestas. Por una parte, un paracaídas que va a frenar la fuerza de la gravedad, y por otra, una rampa en espiral que recibirá el impacto del huevo a la llegada al suelo.
A las 2 del medio día, los equipos son llamados a la Sala Oval, en la que empezaran las presentaciones. Los miembros de los equipos cuyos proyectos fracasen perderán sus empleos. También perderán sus empleos los miembros que hayan sido conflictivos, o los que hayan sido demasiado pasivos y no hayan participado activamente en la realización de los proyectos.
Las presentaciones dan comienzo. El primer equipo presenta un enorme paracaídas. La Reina de Hielo, hace bromas alegre, toma el paracaídas, asciende por una escalera a una plataforma metálica que han situado en el escenario de la Sala Oval. La sala está en silencio. La Reina deja caer el paracaídas. Primero desciende lentamente, pero, repentinamente, la estructura se da la vuelta tomando forma de punta y cae con fuerza hacia el suelo. Los integrantes del grupo se echan las manos a la cabeza. El huevo choca contra el suelo. La Reina de Hielo toma sorprendida el huevo con la mano. Está intacto. Sonríe al grupo, y, con una palmadita en la espalda, los despide del escenario.
Entonces llega el turno del grupo de Celeste. La Reina de Hielo saluda a los integrantes del equipo. Rápidamente, éstos, colocan la rampa de palillos en espiral que han construido. Celeste toma en la mano el huevo. La Reina de Hielo le hace un gesto indicándole que suba a lanzar el huevo. Entonces, Celeste, asciende las escaleras que suben a la plataforma. Tiene las manos temblorosas. Desde encima de la plataforma, puede contemplar toda la Sala Oval, los trabajadores del piso 158, con sus pequeños ojos asustados, las caras azuladas del equipo directivo, y la elegante Reina de Hielo con su capa blanca. Entonces, sin pensarlo dos veces, abre la mano derecha y el huevo cae hacia el suelo. Llega a la rampa en espiral, y, comienza a dar vueltas sobre ella. Al llegar al último tramo, un grupo de palillos se sueltan, el huevo choca contra ellos y sale despedido. Frente a la rampa, la Reina de Hielo, ve como el huevo se dirige rápidamente hacia su cara, choca con su afilada nariz, y, sorprendentemente, cae intacto sobre su mano derecha.
