Me preguntaba últimamente cómo decide facebook los 10 amigos que aparecen expuestos en tu página de perfil. Pensaba que era una cuestión de puro azar, ya que aparecen personas con las que tienes más trato mezcladas con otras con las que tienes menos. Es un misterio que facebook no desvela, pero el afán de la red es persuasivo, y todo lo que hacemos, las páginas que visitamos, las personas cuyas fotos vemos, todo lo que comentamos, cotilleamos o espiamos queda registrado. De alguna forma, facebook parece saber quién nos importa, y a quién importamos. Asusta pensar cuánta información valiosa para la influencia social recopilan las redes sociales, y cómo éstas pueden utilizar esta información para guiar a las personas hacia unas determinadas actitudes, ideas o para vender ciertos productos.
Las redes sociales nos han permitido participar de forma activa e inmediata en la sociedad de la información. Crear nuestras propias redes de contactos, hablar cara a cara con los grandes medios de comunicación, aportar nuestras vivencias de los sucesos en primera persona. Pero, ¿puede lo que es una herramienta de comunicación y conexión de los individuos convertirse en un medio de control social?
