Opiniones

Dafne Fortea. Por qué se quejan los profesores

  El curso comienza candente para la educación pública. Los grandes recortes de plantilla y las peores condiciones del profesorado llevan a los profesores a manifestarse por una educación pública de calidad.
Para algunos, educación, como sanidad, por ser pilares del estado del bienestar, deberían quedar al margen de los recortes presupuestarios. El mismo Ángel Gabilondo, ministro de educación, defiende: “si invertir en enseñanza es caro, no invertir es carísimo”, argumentando también: “La calidad de la educación afecta directamente al futuro del país.”
Lo que la educación pública española necesita, es un plan de eficiencia, en el que se recorten los gastos innecesarios y superficiales y se invierta en mejoras, logrando incrementar la calidad de la educación.
Sin embargo, los planes de recorte que se están efectuando desde algunas autonomías, buscan soluciones rápidas, que inevitablemente van a empeorar la educación pública y la situación general del país. Resulta de un cinismo atroz, en un país con más de 4 millones de parados, la decisión de aumentar horas lectivas a los profesores de algunas comunidades como Madrid o Cataluña, dejando a gran número de sustitutos e interinos sin trabajo. Se les alarga la jornada laboral ya que a la administración le resulta más económico contratar a menos personal que trabaje más horas, que contratar más personal a menos horas. Después se intenta contentar a los profesores con pequeños incrementos de salario, de forma que quienes acaban resultando más perjudicados son el colectivo de profesores sustitutos e interinos que acaban en el desempleo, sin capacidad de ir a la huelga, y con pocas capacidades para llevar a cabo movilizaciones o manifestaciones.
Por otro lado, si hablamos de productividad de los profesores y de calidad de la enseñanza, parece evidente que la sobrecarga de horas y trabajo no puede ayudar a mejorar la calidad.

 

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