Opiniones

Diego Romero


Aquel 3 de marzo de 1938

El 3 de marzo de 1938 Alcañiz vivió probablemente el episodio más dramático de toda su historia. Esa tarde soleada de jueves, la aviación legionaria italiana compuesta por catorce aviones descargó sobre la ciudad casi 10 toneladas de bombas de forma indiscriminada. Ayer se cumplieron 76 años de aquella barbarie, enmarcada en la “incivil” Guerra de España. Casi todo lo que sabemos del bombardeo se lo debemos al historiador y profesor alcañizano José María Maldonado, quien publicó hace unos años el magnífico libro titulado “Alcañiz, 1938 El bombardeo olvidado”.

Devoré el libro en una sola tarde cuando salió a la luz y lo he releído en innumerables ocasiones. Resultan desgarradores los recuerdos de los protagonistas del triste suceso, así como los datos que de éste se derivaron: cientos de muertos y heridos en una ciudad que contaba en ese momento con unos 10.000 habitantes (compárenlo con Guernica) y decenas de viviendas derruidas. Jamás podremos hacernos una idea aproximada de lo que se vivió ese día, pero cuando uno ve las fotos realizadas desde el aire por los propios ejecutores, las únicas palabras que me vienen a la cabeza son horror, caos e impotencia. Veo las columnas de humo y pienso en la población indefensa y en la alarma que no suena ese día para poder acudir a los refugios antiaéreos. Pienso en la escueta y fría orden que los pilotos italianos deben cumplir: “bombardeo del pueblo de Alcañiz”. Pienso en la iglesia de San Francisco llena de cadáveres y heridos, en la desesperación e incertidumbre de aquellos que no encontraban a sus familiares. Pienso en los niños y niñas que esa tarde no tenían que ir a clase y jugaban en la calle. En las mujeres que lavaban de rodillas en el río Guadalope. Y pienso también en las vidas que salvaron los campos de olivos cargados de aceitunas, pues mucha gente se encontraba cosechando en ese momento.

Hoy, además del libro del bombardeo, podemos conocer algo más de este episodio visitando el Refugio antiaéreo situado en la calle Santo Domingo, recuperado hace apenas tres años. Les confieso que he mostrado este espacio a cientos de personas, vecinos y turistas, y el nudo en la garganta sigue apareciéndome cuando se apagan las luces y suenan las bombas. He visto emocionarse a muchos de esos visitantes, principalmente porque es difícil entender el motivo de hacer sufrir a tanta gente indefensa. Pero la guerra es la guerra y en ese momento un bando decidió desmoralizar al otro, sin otro objetivo militar o estratégico.

Les invito a conocer el Refugio antiaéreo de Alcañiz para conocer ese bombardeo silenciado por ambos bandos y olvidado durante tantas décadas. Conviene conocer el pasado para tener un futuro mejor.

Por cierto, ¿saben ustedes dónde se encuentra la Plaza del Bombardeo del 3 de marzo en Alcañiz? Supongo que es más fácil ponerle nombre de supermercado. Quizás dentro de unos años veamos un monumento que recuerde a aquellas víctimas anónimas para que las generaciones venideras no olviden su historia.

 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image