Opiniones

Diego Romero


Cuerdas de Azero

La pasada semana conocimos la noticia de un nuevo robo en el medio rural. Por desgracia, cada vez son más los hechos de este tipo que tienen lugar en nuestras pequeñas poblaciones, ante la impotencia de todos los vecinos. En esta ocasión, la desgracia se cebó con un bar de Torrecilla de Alcañiz, donde los ladrones sustrajeron de madrugada una máquina tragaperras. Esa desgracia se multiplicó un poco antes, cuando los malnacidos (se me ocurren treinta adjetivos más) eligieron como medio de transporte y herramienta del hurto la furgoneta del grupo de rock Azero, con varios instrumentos y equipo de sonido en su interior, que estaba aparcada en las calles de La Codoñera.

Confieso que tras conocer la noticia, estuve unas cuantas horas dándole vueltas a la cabeza sobre el valor sentimental, además de económico, que tenía esa furgoneta ahí dentro. Me vinieron enseguida las imágenes congeladas en mi retina de tantos y tantos conciertos de Azero en bares, pueblos y festivales. Y después vino a mi la letra de “Cuerdas de acero”, una maravillosa canción de Barón Rojo dedicada a los instrumentos con los que se hace el rock, y que dice “Y tú, tormenta de truenos y luz, eres símbolo de libertad, yo nunca podría vivir, sin tus cuerdas de acero tocar”.

A los Azero es como si les hubieran arrancado un trozo de su cuerpo, como si uno de sus inseparables amigos les hubiera sido arrebatado en un instante sin decir adiós. Y al que hace eso se le llama malnacido, aquí y en Sebastopol.

El golpe ha sido duro, de los que duelen por fuera y te queman por dentro. Pero los Azero van a seguir en la brecha con más rabia si cabe, con guitarras y bajos prestados en los escenarios hasta que salga el sol otra vez. Porque los Azero son los Azero y hacen rocanrol. Porque “eso es el rock, una emoción, noches de alcohol, días de resaca, ruido de libertad, correr sin control, olor a petaca”. Y sobre todo porque a Azero se les quiere en este mundillo desde hace años, como ha quedado demostrado a través de las redes sociales estos últimos días. Quizás no volvamos a ver las viejas guitarras pero si a las personas que hacen magia con ellas. Quedan todavía muchos caminos que recorrer y los Azero tienen gasolina para rato. ¡Un abrazo y mucho ánimo!

 

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