Opiniones

Eduardo Orrios

Igualdad de género desde la educación

La semana pasada se celebró el día internacional de la mujer. Se conmemora dicha fecha ya que fue un 8 de marzo de 1857 cuando un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Mucho se ha avanzado desde entonces para conseguir la igualdad en todos los sentidos aunque día a día estamos escuchando noticias de desigualdad en salarios, violencia de género y otras noticias que nos hacen ver que la igualdad al 50% entre hombres y mujeres todavía no ha llegado.

La igualdad de género es una meta social a la que la educación y las demás instituciones sociales deben contribuir. La cuestión de género debe ser considerada prioritaria en la planificación de la educación desde las escuelas y en el desarrollo de materiales o los procesos pedagógicos. Todo esto acompañado de una educación acorde en la familia hará poco a poco que se rompan lo roles de la mujer tanto en la vida familiar como en la vida social y laboral. Dichos roles vienen establecidos de una generación a otra y hasta que no rompamos con ellos será difícil alcanzar la igualdad de hombres y mujeres.

La lucha y denuncia contra la violencia de género es otro de los asuntos pendientes de nuestra sociedad de hoy en día. Como he dicho anteriormente hemos de combatir esta lacra desde la educación, pero también desde el castigo y la sanción ante cualquier atisbo de maltrato, físico o psicológico.

Tanto las concentraciones como los actos que se realizan de repulsa, aunque no solucionan el problema de raíz, sirven para la concienciación de la gente y de una llamada de atención ante hechos que ya de por si solos se desacreditan, pero también nos estamos encontrando por otra parte acciones, frases o propuestas que aunque el fin de las personas que las promueven sea el de llegar a la igualdad, producen a mi entender otro efecto muy diferente. Poner un falda a un muñeco en los semáforos de las ciudades, empeñarnos en cambiar el género en femenino a algunas palabras que semánticamente han sido siempre en masculino, cambiar el nombre de algunas instituciones porque pone diputados y no diputadas, buscar obligatoriamente la paridad en algunos cargos en vez de buscar las personas más capaces sean hombres o mujeres, estar constantemente hablando de todos y todas en lugar de TODOS ¿De verdad esto favorece la igualdad o roza en algunos casos el ridículo?

Trabajemos para promover un mundo igualitario en todos los sentidos. Eduquemos a nuestros hijos desde un convencimiento igualitario. Hagamos una educación en las escuelas donde se respete a las personas, sean hombres o mujeres. Sancionemos duramente cualquier acto de violencia o de menosprecio ante cualquier abuso de poder venga de donde venga. Hagamos entre todos una sociedad más igualitaria desde el respeto mutuo.

 

 

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