Opiniones

Enrique Martínez. ¿Vuelven las cadenas?

En la antigua Roma una de las causas de la esclavitud era económica. Por la legislación civil el acreedor podía azotar, prender y vender al deudor.

En España la esclavitud dura hasta hace tan sólo 132 años. La ley por la que se abolía la esclavitud en Cuba (colonia española) no llegó hasta el 17 de febrero de 1880, ya en el reinado de Alfonso XII.
Tal vez alguien pueda pensar que este es un tema anacrónico, fuera de tiempo y lugar.
Los enormes retrocesos que acontecen en los últimos tiempos en materia económica, social y política apuntan en distinta dirección. El control de los dueños del dinero sobre la política está devaluando la democracia a pasos agigantados, conduciéndonos a un nuevo  absolutismo. Las órdenes de los “amos” (banqueros, financieros, especuladores) son cumplidas diligentemente por sus “gerentes” (políticos) y los derechos de la ciudadanía retroceden a gran velocidad. El gobierno de la usura es intrínsecamente injusto. Desaparece el bienestar y desaparecerán el derecho, la ley y la justicia. Es bien sabido el poder de la penuria y la miseria como método de dominación. Es bien conocido el carácter insaciable de la codicia. Son descriptibles y numerables sus consecuencias.
Los avances sociales, políticos y la sociedad del bienestar, ocupan una pequeñísima porción de tiempo en la historia del hombre. El desarrollo económico del siglo XX se produce sumando las energías (hidrocarburos, electricidad) a la inteligencia y el trabajo humanos. Ahora los usureros reclaman para sí toda esa plusvalía, ya no se conforman con la parte del león (fábula de Esopo).
Es necesario abandonar el sueño. Mañana es tarde.
Paremos ya esta deriva o nos espera el tercer mundo y la ley de la selva.

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