
Toca hacer resumen y separar el grano de la paja del 2011, annus horribilis por derecho propio. Me concentraré en el año electoral y en sus efectos locales desde la perspectiva de un socialista crítico.
La desastrosa cosecha electoral del PSOE alcañizano en las municipales es directamente proporcional a la no menos desastrosa gestión política de sus dirigentes turolenses que fieles a su tradición, practican con saña el cainismo (Actitud de odio o fuerte animadversión contra allegados o afines) en los momentos menos oportunos. Defenestrar otra vez, una candidatura completa apoyada mayoritariamente y sustituirla por otra por el método del dedazo, devalúa mortalmente a quién se presta a protagonizar el esperpento y pone en evidencia la miseria moral de un partido cínicamente autoproclamado democrático.
El viejo problema de descrédito del socialismo alcañizano se incrementa y prorroga sine die. De nuevo la diferencia electoral entre las municipales (1.450 votos 18,47%) y las generales (2.239 votos 29,47%) pone de manifiesto el castigo del electorado al PSOE local.
Llega la hora de los congresos. Los dirigentes provinciales del PSOE, Guillén, Arrufat, Velasco impedirán por todos los medios la crítica y por supuesto se enrocarán para continuar controlando el aparato político del que se alimentan. Sus cómplices locales, Urquizu, Ponz y otros apoyarán a sus jefes como corresponde a los estómagos agradecidos y de este modo se prolongará la decadencia.
Sólo pecados y vicios, ninguna virtud. Ni asomo de propósito de enmienda.
Mis saludos y mejores deseos para el futuro a todos los buenos amigos y compañeros que tengo allí y que como Sísifo se esfuerzan una y otra vez en elevar la pesada carga por la empinada cuesta para verla caer de nuevo.
