Opiniones

Eugenio Ramo


Festina lente

"Festina lente" es una expresión latina que significa algo así como "apresúrate despacio". Soy muy fan de esa contradicción que tiene más variantes en el refranero español: "Vísteme despacio que tengo prisa", "Despacio que llevo prisa"... y otro quizás menos oído que reza "Cuesta abajo la mierda corre". Así titulé un breve texto alegórico que a continuación reproduzco (es probable que haya algún error gramatical u ortográfico, disculpadme, como siempre el reloj me asfixia).

<<Y esto fue lo que el maestro le dijo al pequeño:

La vida es como el descenso del pico más alto jamás imaginado. Y lo debes hacer tú sólo, montado en tu bicicleta. Ahora te encuentras en la cima del puerto, por encima de las nubes. Como allí no tienes ningún alimento para llevarte al estómago, el dios Hambre será el primero que te haga mover, el que te impulse a que montes en tu bicicleta y comiences el descenso del monte.

Todos los hombres tienen una meta en esta vida, una finalidad, y también un fin, pero yo me refiero a un objetivo, a un anhelo, a un sueño. A la Voluntad, a lo que desean ser. Pues hasta ese lugar debes llegar tú. Ésa es tu meta, quizá tú no la tengas todavía, pero no debes preocuparte porque al principio el camino es recto y muy largo, suficiente como para que termines decidiéndolo. Tú mismo te darás cuenta de que ya tienes un objetivo. Eso llega de repente, de un día para otro, es el Gran Dios el que decide cuando tiene que aparecer en tu mente.

El descenso esta plagado de desvíos y vías alternativas, hay infinitos cruces dónde deberás decidir cuál es el camino que llega hasta tu meta. Si te equivocaras de opción, nunca llegarías a lo que deseas.

Por eso yo te aconsejo, que desciendas muy lentamente, que siempre mantengas los frenos de tu bicicleta presionados, para asegurarte de verlo todo, puesto que cuánto más conozcas, mejor será tu decisión a la hora de tomar un desvío u otro. No debes precipitarte, ni soltar los frenos para llegar antes. Ni siquiera cuando veas que el sendero es recto y sin aparentes cruces, pues existen sendas ocultas, que únicamente ven los más ávidos observadores.

Habrá ocasiones en las que te parecerá ver tu meta a lo lejos, y por eso querrás soltar los frenos y pedalear con viveza para alcanzarlo en menor tiempo, mas yo te aconsejo que no lo hagas, mantente prudente hasta que pongas los pies en tierra firme. Y eso sólo debe suceder cuando hayas llegado a tu meta.

Recuérdalo, mantén siempre el freno presionado, pues lo peor que le puede suceder a un hombre es terminar su descenso y comprobar que no se encuentra en su meta.

Ahora tú, asientes con la mirada, pero te aseguro que la mayoría de los hombres no llega a su meta, fracasa en el descenso, se precipita, comete algún error o elige un desvío equivocado, pues el camino es muy largo y agotador. Sólo los más pacientes lo consiguen.

Por el contrario, a los impacientes que fracasan les espera algo terrible. El Ascenso. Evidentemente, para llegar a su meta, ahora han de subir, y no es lo mismo bajar que subir. El Ascenso es durísimo, y cuesta arriba las cosas se ven mucho peor, lo que dificulta enormemente las nuevas decisiones en cuanto a que camino escoger. Porque los millares de cruces y desvíos siguen ahí.

Normalmente los fracasados nunca terminan de alcanzar su meta y dedican su tiempo a deambular por los caminos de la vida sin llegar a ningún lugar. Además para llegar a su meta, en algún desvío deben volver a descender, ya que todas las metas están abajo. Y el Dios Temor, que es el más malicioso de todos los dioses, se encarga de hacerles dudar compulsivamente. Imagínate que en un momento determinado deciden volver a emprender el descenso, hartos ya de subir o porque realmente piensan que van bien dirigidos; y al llegar a la meta se percatan de que se han vuelto a equivocar. La simple idea de reemprender una segunda vez el Ascenso es desesperante. Por eso cuesta mucho volver a decidirse

No quiero asustarte con esto, simplemente te lo digo para que seas paciente y no te precipites nunca. Si sigues mis consejos llegarás antes de lo que tú piensas.

Y el pequeño preguntó al maestro:

Maestro, ¿es posible que a mi meta llegue otra persona, y que también ésa sea su meta?

Y el maestro respondió:

Eso depende de cuál sea tu meta, pequeño.>>

Sonreíd. O como dijo la Pantoja: "Dientes, dientes".

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