
JOHNNY Y TELEFÓN
Quienes no conozcan a Johnny y Telefón podrían creerse que voy a hablar de la publicación de un cómic inédito de Peter Bagge, pero no es el caso. Johnny y Telefón no son personajes ficticios, aunque bien podrían inspirar algunas delirantes viñetas ambientadas en el mundillo garagero nacional. Imagino el episodio del autobús a Bilbao para ver a los Sonics convertido en cómic y me entra la risa floja. Tienen historias para muchos números de ése hipotético cómic, los que tengáis el gusto de conocerlos lo sabéis. Porque con estos dos se tiene de verdad el gusto de conocerlos.
Quisera con el artículo de hoy reconocer el trabajo de estos dos locos. Digo locos porque lo que consiguieron durante varios años con el Granuja Rock, sólo lo pueden llevar a cabo unos inconscientes (la inconsciencia puede ser maravillosa). Es bien cierto, y quiero que conste antes de que se me olvide, que tienen un equipazo de amigos que desinteresadamente les han ayudado a hacer posibles sus proyectos y que sin ellos nada habría sido igual. Va por todos vosotros igual.
El Granuja Rock fue un festival musical con sede en Castelserás que para los pequeños guetos de rock'n'roll españoles (no sé si debo decir también europeos) se convirtió en una referencia y cita ineludible. Digamos que la línea editorial del festival era el garage, que es una de las miles de ramificaciones que tiene el rock'n'roll. Para el que todavía siga leyendo esto y no haya oído hablar de este subgénero, le diré que el concepto -estereotipando al máximo- es el siguiente: Fans de los Beatles intentando imitarlos sin tener ni idea de tocar un instrumento. Normalmente lo hacían en el garaje de alguno de ellos y de ahí viene el nombre. El sonido resultante, infinitamente más sucio que el de los eufónicos Beatles, con el tiempo se convirtió en un nuevo estilo.
Si vais a algún bar de España y suena este tipo de música, preguntad si conocen a Johnny o a Telefón. Me juego una copa a que, como poco, han oído hablar de ellos y del Granuja Rock. Porque la gente adoraba el Granuja, no podían creer que en un pueblo de Teruel hubiera un festival con grupos como los Cynics, Nomads, Surfin' Lungs, Woggles, Mockers, TV Smith de los Adverts, Dee Rangers o los Madd, por citar sólo algunos de los extranjeros (nacionales estuvieron todos los que tenían que estar). Por si eso no fuera suficiente, los precios tanto de la entrada como de las consumiciones eran irrisorios, especialmente para los que venían malacostumbrados de Barcelona, Madrid, Bilbao... todo ello en la coctelera hizo que al Granuja Rock le creciera un aura de paraíso para patilludos de toda España.
Por cabezonería aragonesa supongo, nunca quisieron subir los precios y el festival dejó de celebrarse. Creo que si hubieran doblado o triplicado los precios la gente seguiría yendo encantada. Pero de ninguna manera, el Granuja era así. Y así no pudo seguir. Se puede entender perfectamente la ambición empresarial o económica que había detrás del festival. Ninguna.
Bueno, pues cual ave fénix, de las cenizas del Granuja Rock surgió el Jungle Trash, que siendo un hermano pequeño del anterior mantiene la misma esencia que su predecesor. La cuarta edición del Jungle Trash tendrá lugar el próximo 28 de junio en el Hotel Senante de Alcañiz y tengo el honor de estrenarme como colaborador este año. Durante el día, en la librería acogeremos la primera feria del vinilo que esperamos sea la primera de muchas, además haremos descuentos en todos los libros de música. Por la noche, todos a bailar al Jungle Trash.
No me enrollo más. Chicos:
Se os quiere e idolatra.
