Opiniones

Eugenio Ramo


Viva yo

Las pintadas en los muros de la calle siempre me han llamado la atención, desde niño. Tengo treinta años y cuando era pequeño apenas existían “grafiteros” españoles -al pionero del grafiti en España, un tal Muelle, lo multaron por primera vez en 1987- y lo que hacían ha evolucionado notablemente comparando con lo que realizan algunos artistas del aerosol hoy día.

Dos pintadas eran con creces las más vistas en las paredes a finales de los ochenta y primeros noventas. Dos pintadas que bien podrían ser estudiadas en un futuro o incluso hoy mismo, como se hace con el arte rupestre en la actualidad. Dos representaciones artísticas que parecen surgir de lo más profundo de la esencia del hombre (a las mujeres les costó más tiempo aficionarse al espray de colores). Dos gritos primarios -quizás sean el mismo en realidad- que llevaban a determinados seres humanos a querer dejar patente su existencia en las paredes de su hábitat.

Me da la impresión de que surgían sin premeditación, como si mágicamente un aerosol apareciera en la mano del sujeto cuando se encuentra de bruces frente a un muro. ¿Qué hago? (Es la pregunta). Y la respuestas más accesibles e inmediatas eran dos:

1. Una representación simplista de los genitales masculinos.

2. VIVA YO.

La primera la considero un icono gráfico pese a que no haya trascendido como el símbolo de la paz, la esvástica o la cara de tu retrato (con un seis y un cuatro). Quizá sea por su aparente vulgaridad. Quizá sea por sus connotaciones machistas dirán algunas. Quizá sea por su homosexualidad latente dirán otros. Pero, piensen en qué demonios es lo que lleva a miles de personas a dibujar un pene en la pared. Eso es lo que a mí me flipa y considero motivo de estudio. Lo digo totalmente en serio.

La segunda opción es mi favorita, me encanta, me parece… tan humana. ¿Qué pongo? A ver, a ver… ¡Ya lo tengo!: -¡VIVA YO!-

Olé tú.

Hoy se ven muchas paredes pintadas con motivos reivindicativos de diversa índole, firmados en ocasiones por colectivos, asociaciones, agrupaciones, que misteriosamente defienden las mismas ideas pudiendo llegar a ser millones los seres humanos que se sienten parte indivisible y muchas veces indispensable de ese grupo. Esas pintadas, en mi opinión, además de afear las ciudades carecen de interés artístico, en cuanto que han sido minuciosamente rumiadas previamente.

No dicen nada del ser humano. ¿O dicen mucho?

Prefiero y me parece más humano, más sincero, más apropiado, y más verdadero un “viva yo” que un “viva mi comunidad de vecinos”. Porque seguro que no soportas al vecino del 5ºA.

Nota: No tengo ni idea de quien vive en el 5ºA de mi bloque. No se me vaya a dar por aludido.

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