
Mira quién salta
Antes de nada perdonad mis ausencias por estos mundos virtuales. Después advertíos de que vuestros ordenadores tienen más posibilidades de ser infectados por un virus visitando webs de iglesias que navegando por páginas porno, el triple concretamente. Así lo dice un estudio sobre seguridad en internet.
Y ahora os cuento que hace unas semanas recibí la visita de un primo y su novia, ambos ingenieros aeronáuticos. Hablamos del famoso avión desparecido en aguas australianas. Desaparecido en aguas australianas. Desaparecido en aguas australianas... No entiendo cómo pueden decir donde se encuentra algo que ha desaparecido. Mis invitados, desde el punto de vista técnico se mostraban irremediablemente partidarios de las explicaciones más conspiranoicas. Hace ya dos meses que desapareció misteriosamente. La presencia de determinadas personas en el avión e intereses multimillonarios son los ingredientes de la receta conspirativa.
La conversación derivó en los edificios más altos del mundo y de ahí a grandes cuestiones: ¿Cuánto se tarda en caer desde lo más alto del Burj Khalifa -el rascacielos más alto del mundo (828 metros)- en caída libre? ¿Existe una fórmula para calcular el tiempo de caída de un objeto según su peso y altura? Fijo que sí. ¿Pero cuál es? Una búsqueda rápida en el smartphone resultó infructuosa. Por contra, surgían más incógnitas: Si subes a la planta 163 del Burj Khalifa y te tiras al vacío debes tardar lo bastante como para estar un rato pensando durante la caída. Incluso puede que debido a la situación te entren ganas de fumarte un cigarrillo y te dé tiempo a acabarlo antes de que tu cuerpo se convierta en un saco de huesos rotos, ¿no?
Las "dudas existenciales" revolotearon toda la noche en mi cabeza. Al día siguiente lo olvidé. Hasta la semana pasada, cuando por casualidad encontré la ecuación que resolvería mis preguntas. Di con ella leyendo "Limbo" de Agustín Fernández Mallo (físico y escritor ultrarrecomendable por su autenticidad). Ahí estaba, en la página 180. Inmediatamente empecé a hacer mis cálculos: Si me iba a Dubai y me tiraba desde lo alto del Burj Khalifa tardaría 15 segundos en aplastarme contra el suelo. ¡Sólo 15 segundos! Había imaginado un descenso mucho más largo, aunque pensándolo bien 15 segundos pueden dar mucho de sí.
La siguiente pregunta fue ¿cuál es el récord de altura en caída libre sin perder la vida? Vesna Vulovic era "la mujer".
A consecuencia de un accidente aéreo en 1972, esta azafata descendió casi ¡once kilometros! en caída libre y sobrevivió. Alto. Tras consultar tres o cuatro fuentes distintas volvemos al terreno de la conspiración y los aviones. En 2009 se demostró que el milagro de Vesna fue una cortina de humo para encubrir la realidad del accidente: un atentado. Vesna fue la única superviviente, eso es cierto, pero parece ser que solamente descendió unos 700 metros. Solamente...
Durante la II Guerra Mundial, Alan Eugene Magee e Ivan Chisov sí cayeron desde más de 6.000 metros (algo más de dos minutos directos a la muerte) y sobrevivieron. ¿Cómo? Por una serie de casualidades poco menos que milagrosas. El doctor Richard Snyder se ha pasado cincuenta años estudiando lo que él denomina "tolerancia humana al impacto" y da buenos consejos para sobrevivir si alguna vez tenéis que saltar desde el balcón de casa.
Aunque la historia de Juliane Koepcke es la más alucinante. Tres kilómetros de caída libre (minuto y pico) y nueve días hasta que se reencontró con un ser humano. Cayó en medio de la selva amazónica. Os animo a que busquéis su historia o leaís su biografía pues no quiero alargarme mucho más con mis tonterías, que hay elecciones europeas y hay que leer los programas electorales, que si no, luego nos engañan.
Una última cosa, Olifante acaba de publicar un poemario de Inés Ramón, vecina de Alcañiz. Su título me parece demoledor y no puede estar en mayor consonancia con este artículo: "Hallarse en la caída", es mi recomendación literaria de la semana.
Sonreíd.
