
Mentiras y corrupción
La política económica centrada única y exclusivamente en la austeridad, es decir, en lograr el objetivo de déficit a toda costa, no está dando los resultados esperados. Los primeros meses de Gobierno de Rajoy se saldan con un millón de parados más y con los ciudadanos que aún trabajan brutalmente empobrecidos.
Aunque algunos prestigiosos economistas y determinadas instituciones financieras de ámbito internacional han felicitado al Gobierno por cerrar el ejercicio 2012 con una cifra de déficit del 6,74% (sin contar el rescate financiero y apoyándose en el maquillaje contable que supone el impago de multitud de facturas), la realidad es que el reparto desigual del ajuste ha provocado un empobrecimiento espectacular de las familias españolas y un aumento de la mortandad empresarial
El Gobierno ha preferido reducir el gasto social y gravar fiscalmente a la economía productiva para poder mantener casi intacto el aparato político.
Además, la reforma laboral no ha servido, hasta la fecha, para frenar la destrucción de empleo, sino que ha provocado el efecto contrario propiciando un aumento considerable del desempleo y también ha generado una reducción de los salarios provocando una pérdida de riqueza de las familias españolas. Y este efecto ha sido demoledor porque la rebaja de los salarios ha venido acompañada de un aumento excesivo de los impuestos.
Mención aparte merece el rescate de los cajeros corruptos El rescate financiero supone el endeudamiento de las próximas generaciones de españoles y además no ha servido para reactivar el crédito.
Los recortes sociales en materia sanitaria y educativa ejecutados por el Gobierno, ha contribuido a empobrecer más aún a aquellos españoles necesitados de ayuda.
Zapatero negó la crisis y Rajoy niega ahora la existencia de un Estado corrupto hasta la médula. Y además reniega de la necesidad de instaurar una verdadera democracia que sustituya al actual sistema antidemocrático cuyos principales valores son la corrupción y la mentira.
