
Política de austeridad y destrucción de empleo
Según la Encuesta de Población Activa el paro afecta ya al 27,1% de la población. En casi dos millones de hogares nadie tiene trabajo. Después de escuchar las explicaciones de la vicepresidenta y de los ministros de Economía y de Hacienda, cabe una primera conclusión: no hay respuesta.
Luis de Guindos, el mismo ministro que hace cuatro meses pronosticaba para el cuarto trimestre de este mismo año tasas de crecimiento positivas de empleo, asume ahora que este país no creará puestos de trabajo hasta 2015 (en el mejor de los casos).
El Gobierno actualiza también sus previsiones macroeconómicas y asume que el PIB caerá un 1,3%, y no el 0,5% que había estimado, mientras el déficit llegará al 6,3%, en lugar del 4,5% previamente contemplado. Por lo demás, el balance del Gobierno sobre sus reformas respira autosatisfacción.
Todas estas actualizaciones vienen a certificar el fracaso absoluto de las medidas económicas llevadas a cabo, y que parten de la supuesta convicción (impuesta desde Alemania y el núcleo duro de la Unión Monetaria) de que los recortes de gasto público devuelven la confianza de los mercados en la economía y permitirán reducir el déficit y financiar la deuda. Mientras Estados Unidos y Japón apuestan por los estímulos al crecimiento, rebajando tipos o inundando de liquidez el sistema, la Europa del sur sigue escarbando en el agujero de la recesión. Y el rostro más crudo de la recesión es el paro.
Mariano Rajoy llegó al Gobierno con el mensaje de que él era la solución contra el paro. El propio Gobierno admite que en esta legislatura se destruirán 1,3 millones de empleos. Rajoy no ha salido a decir ni una palabra. Irá al Congreso a explicar esta estrategia económica fracasada, pero sin ninguna disposición a variar de rumbo, confiado en que Bruselas relajará los objetivos de déficit para seguir evitando un rescate total que sería la puntilla definitiva a su carrera política. “Es bueno reducir el déficit”, ha proclamado la vicepresidenta (como si alguien lo discutiera).Obviedad por obviedad: mucho mejor sería reducir el paro. Es una cuestión de prioridades o de orden de los factores.
