Opiniones

Gonzalo Villa

Raposo a marciala

Madre: Mi hijo es hermoso. No ha conocido mujer. La honra más limpia que una sábana puesta al sol.

Padre: Qué te digo de la mía. Hace las migas a las tres, cuando el lucero. No habla nunca; suave como la lana, borda toda clase de bordados y puede cortar una maroma con los dientes.

Madre: Dios bendiga su casa.

Padre: Que Dios la bendiga.

Madre: ¿Sí? ¡Qué hermoso mirar! ¿Tú sabes lo que es casarse, criatura?

Novia: (Seria) Lo sé.

Madre: Un hombre, unos hijos y una pared de dos varas de ancho para todo lo demás.

Novio: ¿Es que hace falta otra cosa?

Madre: No. Que vivan todos, ¡eso! ¡Que vivan!

Novia: Yo sabré cumplir.

Novia: Sí. Estoy deseando ser tu mujer y quedarme sola contigo, y no oír más voz que la tuya.

Novio: ¡Eso quiero yo!

Novia: Y no ver más que tus ojos. Y que me abrazaras tan fuerte, que aunque me llamara mi madre, que está muerta, no me pudiera despegar de ti.

Novio: Yo tengo fuerza en los brazos. Te voy a abrazar cuarenta años seguidos.

Novia: (Dramática, cogiéndole del brazo) ¡Siempre!

(De Bodas de Sangre, Federico García Lorca)

Luego, ya sabemos, el novio y el exnovio (que por cierto era de la familia que había matado al padre y al hermano del novio, cuando este tenía ocho años) se mataron entre ellos, y la novia alardeando de que nadie se había mirado en la blancura de sus pechos, vamos que mantenía la pureza vaginal, aunque la emocional la tenía como un barquito de papel navegando por las cloacas del infierno.

Que no, que no hay que correr detrás de la mujer cuando se va con otro, no. Y está más que comprobado que cuanto más se habla de algo, más se deja de hablar de otras cosas más enriquecedoras y positivas. Se dice que si miras mucho a los abismos, pronto los abismos se miran en ti. Pero, se puede aprender a no traicionar y sentirse orgullosa de ello.

En estas lides vemos como Alfredo Di Stéfano, sólo tuvo una hija, a la que vio morir hace dos años, después de que muriera su mujer en 2005. Mientras que Clint Eastwood, que sigue en la brecha, ha tenido ocho hijos con seis esposas. Y los dos merecen la admiración de las personas que hacen que este mundo sea mejor.

Me gustaría que Pedro Sánchez llegara a derogar el divorcio y toda la normativa discriminatoria e inquisitorial que se ha montado en torno a la familia. Creo que puede sacarnos del paleolítico inquisitorial generador de picapleitos y tramposas, con unas retahílas que lógico que los abismos se hayan mirado en ellas y ellos hace mucho, y sin remedio. Pedro, tal vez pueda, con el equipo necesario, y las aportaciones que no provengan de las cloacas y los montes.

Y si gana Holanda el mundial, pues otro país que se podrá colocar la estrella en la camiseta, aunque Brasil siga siendo, junto a España, el país que no ha conseguido ninguno de sus títulos siendo el anfitrión.

 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image