
Lo que se cuenta, mide y pesa, y que no comprometa
Es de observar que del saco que se quita y no se pon, pronto se llega al hondón. Con el paso del tiempo se concluye que todo lo que se es como persona, profesional, o la etiqueta que se use, es fruto de la repetición. Lo que se repite muchas veces forma parte de la identidad, y es pieza del argumentario que determina nuestras respuestas y acciones.
De igual modo, aquello que no se conoce, o no se ha asentado como para venir a la cabeza cuando el entorno lo propicia, nos es ajeno, y no nos mueve a la acción o a la intervención.
Sin duda hay que mostrar, lo que nos hace mejores, tanto lo que contribuye a ello, como lo que nos impele a rechazar, lo que de ser asumido, traerá consecuencias nefastas. Al fin y al cabo todos somos como han sido quienes nos precedieron y tuvieron idénticas características, hasta que algo nuevo se integre, a ser posible para ennoblecernos.
Voy a hacer unos pronósticos, a la luz de la campaña y la trayectoria histórica reciente de los partidos, sin desdeñar la evolución, el cambio, que se ha operado en el tejido social. Ahí va:





Que el Dios padre de la Gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de entendimiento que da en herencia a los justos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, por encima de todo principado, potestad y dominación, y por encima de todo lo conocido, no sólo en este presente, sino en el futuro. Ella es la plenitud de todo en todos.
Analicen, comparen, obtengan una síntesis, y responsablemente voten. Solo lo que han aprendido en el proceso es ya una victoria que engrandece su ser ciudadano y les permitirá participar en los asuntos que le afectan, una miaja más.
