Opiniones

Gonzalo Villa

Trufas de Sarrión

No he podido evitar ver los despachos vacíos cuando he llegado esta mañana, y todas esas cajas. Claro está que si desean marcharse, están en su derecho. Y si creen, de corazón, que no pueden trabajar con el nuevo gobierno, es preferible que nos dejen, inmediatamente.

Pero si están recogiendo sus cosas, porque temen que la lengua, el color de la piel, el haber trabajado para otro gobierno, les desacredita para trabajar aquí, quiero decirles que no hay nada que temer. El pasado es el pasado. Hay que mirar al futuro. Necesitamos su ayuda. Queremos su ayuda. Y si deciden quedarse, estarán haciendo un gran servicio a su país.

Lo único que les pido es que hagan su trabajo lo mejor que puedan y con buena voluntad. Les prometo hacer lo mismo. Si logramos hacer eso, nuestro país servirá de inspiración al mundo entero.

Todos hemos vencido. Nuestro enemigo ya no son los que lo fueron. Ahora somos compatriotas, compañeros de democracia. Les demostraremos que no hemos salido con un arma del útero, ni con un carnet de enemigo irreconciliable de los que tienen otro. Tenemos que sorprenderles con compasión, templanza y generosidad. Tenemos que lograr ser mejores de lo que creemos que podemos ser, porque para construir el progreso, todos debemos superar nuestras expectativas.

Sé muy bien de todo lo que ellas nos han privado. Pero este no es el momento de aplaudir venganzas absurdas. Es el momento de construir nuestra nación, utilizando hasta el último esfuerzo disponible, aunque ese esfuerzo venga envuelto en papel azul, rojo, verde o rosa.

Ustedes me eligieron como dirigente. Dejen que les dirija.

Un hombre muerto de sed llega a un caño, después de una caminata extenuante, pero se da cuenta de que esa fuente es conocida porque dicen que quien bebe de ella se pone modorro. Durante largo tiempo se debate entre beber y saciar su sed y el temor a volverse gilipollas, como dice Montoro. Una mujer harta de fregar en el lavadero contiguo, viendo su situación le dice –tu bebe sin miedo, que más modorro de lo que estás, no te vas a poner-.

Inspirado en palabras de Nelson Mandela en Invictus

 

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