Opiniones

Gonzalo Villa

Qué buenos ratos nos hacen pasdar los parlamentarios.

Qué buenos ratos nos hacen pasar los parlamentarios, la verdad es que se agradece, pues es verdad que cuando se coloca a mucha gente por servilismo y sometimiento para coger lo que se pueda coger, como los sicarios en Jack Reacher, en tramas de delincuencia que se tratan de mostrar como imposibles de erradicar.

Si vemos constantemente un programa, cuando nos encontramos con personas hablamos de detalles de ese programa, mira lo que pasaba por ejemplo en la época de Chiquito de la calzada. España entera incluía en sus mensajes algo relacionado con su particular forma de comportarse en el escenario.

Si bombardeamos constantemente con anuncios, dicen que es inevitable que la clientela, en grandes números decidirá en razón de ellos, de modo que si la empresa no se anuncia y mucho, no venderá.

Del mismo modo si siembras la cizaña de la separación revistiéndola de bondad, progreso y evolución, de algo que parezca bueno, no hay que extrañarse que la separación se extienda como un cáncer. Me imagino que hasta que sus daños sean tan numerosos y a quienes se creyeran indemnes, que vuelva la cordura juiciosa. Los separatistas catalanes tienen esta fiebre. Pero en la España de la solidaridad y los derechos fundamentales, de las tortillas que se dan la vuelta y los arrieritos, y de que nadie está a salvo de coger una enfermedad o sufrir un accidente que cambie la codicia por el anhelo de solidaridad, parece que se va a imponer el en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza, en la prosperidad y en la adversidad, porque la unidad hace la fuerza, y el divide y vencerás, solo procuraba pingües beneficios para terceros insolidarios con los que se matan entre ellos y ellas.

Y está muy bien que Carolina Bescansa lleve a su niño a las cortes, es un detalle bonito, pero si todos los días lo lleva, quiere decir que el padre no lo puede hacer, y malo será que ella tenga la muy desigual convicción de que el niño es suyo y que con quien mejor está es con ella. Que no hay biberón que sustituya sus pechos o barbaridades similares, incluidas que el padre no quiere cuidar de su hijo personalmente, o que las cuidadoras de las guarderías nunca pueden superar a ninguna madre en cuidados, incluida ella. Si se le ocurre decir que siempre estará mejor con su madre, que con gente preparada, ya es algo que no resultaría tan edificante y tierno. Que luego se ven los resultados.

Es de observar en la película señoras y criadas, como aquellos niños y niñas criados por criadas negras, con ternura y mimo, cuando crecían se volvían igual de racistas y esclavistas como sus padres. No creo que se contemple en esa idea el que el cariño vaya más allá de comer y evitar accidentes, pues si se repiten palabras de igualdad  y consideración, esos niños y niñas no podrían soportar abusos, pues como no lo soportaba la periodista en la película.

Creo que se abre la posibilidad de una verdadera catarsis, un gran cambio, y que no se acumulen sueldos e ingresos, que supongan mujeres y hombres colocados y acaparando, lo que conlleva que mujeres y hombres no tengan lo suficiente para amar la inteligencia el estudio y la repetición de convicciones que les acerquen a la paz y la tranquilidad, aportar y sumar, y menos denunciar, discutir hostilmente, enajenarse gritando que los hijos son suyos, y convencerse de que hay que coger lo que se puede coger, en vez de generar excedente y disfrutar construyendo.

Hay mucho trabajo que hacer, no se acaba no, y menos enredos y jaurías humanas.

 

 

 

 

 

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