
Lógica aristotélica
Vaya por delante un rechazo y repudio de todo atentado terrorista, que asesina o causa graves daños, o leves, a inocentes.
Claro que la inocencia no la tienen quienes no repudian ni rechazan el terrorismo, y de esta gente hay un puñado; y no son ni musulmanes ni tienen religión ninguna.
Oír a Pablo Iglesias que no es tiempo de venganzas, ni de pactos anti yihadistas es muy encomiable. Como lo es arengar a todas las mujeres a divorciarse, abortar o aprovecharse de cuanto puedan, aunque ello suponga prevaricar, corromperse, entregarse al nepotismo, el amiguismo y toda suerte de apropiación indebida. Aparte de usar el terrorismo, la extorsión, el secuestro y el asesinato, como vía de obtener beneficios sin contraprestación.
Y que cuando los varones estén insuficientemente representados en cualquier oficio, espetar que es lógico que así sea. Vamos, como que los hijos e hijas con quien mejor están con su madre. En todos los casos.
Dice Riay Tatary, que el Islam educa en la paz, y que los gritos de los terroristas: -Alá es el más grande- antes de inmolarse o atentar contra inocentes, es propio de desequilibrados mentales, no de fieles.
Claro que cuando se atenta contra niñas y niños inocentes, por parte de desequilibradas mentales, a la voz de: -las niñas son mías- condenándoles a la barbarie y a cometer atentados sobre inocentes, aquí lo llaman política del voto, y es la esencia de la democracia.
Pienso en Marge Simpson, que al percibir que Maggie no la necesita, en su lógica evolución sana y deseable, toma un saco de patatas y vuelca en él todo su amor protector. Y castrante. Muy vinculado a la psicosis. Haciendo desaparecer inocentes.
Oigo que se elige la civilización frente a la barbarie terrorista. Que la violencia y la sinrazón no van a doblegar a las personas amantes de la libertad y de los derechos fundamentales. Que cualquier tipo de terrorismo será combatido. Claro, menos el que suponga robar niños y patrimonio por parte de quienes en su inmensa mayoría dan por supuesto que no tienen que ofrecer contraprestación ninguna.
Ya dice David, el niño de Inteligencia Artificial, que su mami no le odia (aunque le haya abandonado) porque él es especial (aunque en su ignorancia estuviera a punto de ahogar a su hermano, por muy cenizo que fuera).
Y luego está lo de la gallina y el huevo ¿qué fue primero? Y es muy propio de las limitaciones de cada persona, el no saber si los que atentaron, sufrieron atentados antes.
Y esa mala costumbre de que se vigile a las víctimas y no a las personas que agreden causando daños irreparables, y que ni hacen propósito de la enmienda ni de finalizar su actividad terrorista, por parte de un numeroso grupo de colocados, sin que se requiriera un historial impecable de lucha contra la injusticia sin fisuras. Es que trataran de resarcirse, de vengarse. Que eso está muy feo.
Deben seguir padeciendo abusos y violencia, claro que sí. Y si los matan, que nadie los vengue, eso es la civilización.
Lo que es muy cierto es que quienes no inculcan y acostumbran a estudiar y comportarse para favorecer el alcanzar las más altas cotas de conocimiento que permitan la integración en el tejido productivo, son los que traen el terrorismo, con más o menos intensidad, según vayan cometiendo atentados impunes o con sanciones claramente aceptables a cambio de lo que logran.
Y no olvidemos que la lógica, nos enseña lo corregible. Como es el caso de esa mujer llamada a la vocación religiosa, de nombre Rita, que pide que le pongan otro nombre de hermana, y a quien la madre superiora conduce a un bombo con cientos de nombres, para que ella extraiga la bola, y se ponga en manos de Dios, ya que nadie terrenal intervendría. Y cuando coge la bola, estalla de rabia, reniega de su fe, maldice a su amor y le grita: -¡Tú no me quieres!- continuando con que va a salirse del convento y acto seguido afiliarse a Podemos. Le había salido Raimunda. Póngala Teresa, y ya está.
El fruto del azar no siempre es lo justo, al contrario, por lo que hay que intervenir con criterios que corrijan el infortunio, otorgando con lógica aristotélica libertad para no seguir sufriendo abusos.
Siempre a favor de quienes tengan más méritos, logrados con más dedicación y esfuerzo, y el superior beneficio de los menores inocentes e indefensos.
