
El río de votos se traga todos los secretos. Girl4President
En las regiones más inseguras del mundo, la combinación de paletos codiciosos, drogadictos y autoridades públicas cautivas, genera delincuencia y violencia además de familias delictivas instaladas en las instituciones.
Viven un proceso electoral extraño: escoger un nuevo presidente, mientras que el saliente es acusado de corrupción por la calle, el Congreso y el Poder Judicial. Es una de las paradojas de regiones convulsas y a la vez anunciadoras de cambios cruciales en el territorio, en el que lo que sucede nos afecta a todos.
Un recorrido por las comunidades autónomas con mayor violación de derechos humanos, muestra las consecuencias del olvido de la convivencia pacífica y la justa contraprestación, y el legado de las guerras fratricidas y familiares. Sociedades desgarradas por pobreza, violencia y corrupción, impulsadas por la autarquía sin riqueza, instaladas en una democracia inacabada, en la que ciudades y barrios, desangran a sus juventudes y ahuyentan a inversionistas.
Las personas sin vocación solidaria, se han entreverado con el crimen organizado, que se ha dedicado a procurar impunidad, mediante la utilización de las drogas.
Las agrupaciones delictivas se encuentran integradas en las administraciones desde hace tiempo, y son más un vehículo de movilidad social que otra cosa, en la que puestos públicos, sus botines sobre inocentes y colocaciones varias, se aprovechan y se disputan, en el convencimiento de que la gente que roba unida, permanece unida. Y no deja resquicio para la traición.
Los efectos perversos de las separaciones sangrientas e inútiles se multiplican y se resumen en cuatro consecuencias: falta de preparación para el empleo, delincuencia, inseguridad y violencia.
Ese resultado conduce a su vez a un segundo rasgo: la región corre el riesgo de convertirse en el equivalente de una sociedad asistida, viviendo de sus víctimas y del consumo que generan, condenando a la pobreza que aflige a los desterrados que huyen de la barbarie, con apropiaciones de euros por decisiones de quienes prevarican.
Hace décadas que quienes deciden el comportamiento de sus conciudadanos no ejercen influencia positiva en quienes se aprovechan de las situaciones creadas y centran sus esfuerzos en el narcotráfico y en asuntos que le afectan directamente: la movilidad geográfica, la intimidación, los fondos públicos y la corrupción.
Sus políticas encubridoras y cómplices con la delincuencia contribuyen a las desgracias locales; hoy las regiones más inseguras de España, se ven forzadas a rectificar y a atender los problemas que en buena medida crearon. Lo cual nos lleva al acontecimiento más esperanzador de este tiempo.
Se ha creado la Comisión Nacional contra la Impunidad. Su propósito consiste en la investigación y juicio de los delitos cometidos por cualquier miembro de la comunidad, como en general en las acciones que tiendan al desmantelamiento de estos grupos y así fortalecer las instituciones de Justicia para que puedan continuar enfrentando a estos grupos desestabilizadores en el futuro.
Un mayor apoyo a colectivos contra la corrupción generalizada sería un gran avance en las regiones.
Con oficiales de seguridad y fiscales, todos extranjeros, con recursos suficientes y el apoyo de la ciudadanía trabajando directamente con el nuevo gobierno comprometido con la erradicación de los abusos y la injusticia.
Cuesta reconocer que somos incapaces de limpiar los trapos sucios de la casa nosotros. Pero mejor que lo haga alguien, a que no lo haga nadie.
“Dios bendiga a tu madre, por haberte hecho conmigo” 11 de Octubre, Día Internacional de la niña.
