Opiniones

Gonzalo Villa

Congraciarse

I. Amar a la Justicia sobre todas las cosas
Quien ama la justicia sobre todas las cosas no hace daño a nadie honrado y justo; respeta los derechos ajenos y hace respetar los propios.

II. Rendir culto a la Dignidad
Quien rinde culto a la dignidad, se lo rinde a la libertad y la igualdad; ni avasalla a nadie, ni por nada se deja avasallar; ni reconoce primacías innatas, ni acata privilegios infundados. Tener ovarios no da derecho a robar hijos, sueldos ni el fruto del trabajo ajeno.

III. Vivir con honestidad
Quien vive honestamente no será vicioso y constituirá lo más pronto posible un hogar honesto. En el que desarrollar una personalidad constructiva y solidaria, en vez de ser nidos de seres con el síndrome del emperador.

IV. Intervenir rectamente en la vida política
Para cumplir con el cuarto mandamiento procurará incesantemente formar opiniones bien fundadas acerca de los asuntos públicos; votará según su conciencia; intervendrá en las contiendas políticas, desempeñará los cargos públicos que le sean conferidos y pagará contribuciones de acuerdo a las leyes.

V. Cultivar la inteligencia
Aprender y pensar todo cuanto sea posible. Sin desfallecer, cansarse ni aburrirse, síntomas evidentes de la haraganería, la pereza y la aceptación de las malas inclinaciones.

VI. Propagar la instrucción
Comunicar lo aprendido y facilitar los medios para que todos aprendan. Atendiendo con diligencia a todos aquellos que con su formación, son faros para las nuevas generaciones.
VII. Trabajar
Sacar toda la utilidad posible de las propias energías personales y de los bienes que se tengan.

VIII. “Ahorrar”
Consumir menos de lo que se produzca, para acrecentar así, los bienes de la Patria y de la Humanidad. Lo primero no asumir deudas de dudosa o amenazada posibilidad de devolución, lo primero las hipotecas, se ha demostrado que son un instrumento perverso.

IX. Proteger al débil
Responder al sentimiento FRATERNIDAD. El niño, no privado de su familia paterna, ni alienado, el enfermo, el inválido, el marido sin esposa y el padre sin hijos, tiene derecho a la caridad y a la protección de sus derechos por parte de las instituciones públicas y privadas.

X. No procurar el beneficio propio a costa del perjuicio ajeno.
Vedar todas las explotaciones del hombre por hombres y mujeres maleantes, y todas las protecciones legales consistentes en aumentar los provechos de unos a costa de los bienes de otros. No se puede expresar mejor el horror de tantas mujeres y sus cómplices que hacen de su vida el instrumento para parasitar de maridos y padres “putativos”. Maridos de nadie, padres ficticios con la sola atribución de pagar y sufrir, sin más atributo que los que le hacen reconocer lo bien que estaba soltero y lo maravilloso que debe ser tener una bonita familia.
(Fundamentado en los mandamientos de la República).

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