Opiniones

Gonzalo Villa

A río revuelto… A río revuelto, ganancia de pescadores. Los chinos la emprenden con los japoneses, por las islas Senkaku, Diaoyu para China, a pesar de que son de dominio privado. Los catalanes independentistas ven la oportunidad propicia para lanzar la ofensiva demoledora, después de apenas dos años de gobierno y nueve meses recortando en complicidad con el gobierno central. Coincide con el discurso de Ahmadinejad en la ONU, espetando que Israel no tiene raíces en la geografía de Oriente Próximo. Y para no perder el tren de la historia, nuestro Presidente expone a las claras en el mismo foro la intención de abordar la descolonización de Gibraltar.
Corren tiempos de proclamas patrióticas, surgiendo del pecho como una liberación, como desatándose tras una contención a regañadientes, ¿y para qué?
Son las clásicas huídas hacia delante, como las de Thelma y Louise hacia el precipicio sin resurrección. O como la alusión a los trapos sucios que Sergio Ramos concluye que hay que lavar en casa, sin reparar quizá en que sería mejor formarse para no generar trapos sucios.
Y mucho me temo, que la mayoría de los que muestran sus armas y a sus enemigos, terminen como los exaltados picapleitos que nunca acaban de escarmentar, a pesar de ver que, como ya decía Marco Valerio Marcial, quien pleitea, siempre pierde fama y hacienda, a manos de quienes siempre despellejan de lo lindo, sea cual sea la sentencia, y si se recurre y se le da mil vueltas, prolongando la pendencia, más jugosa es la contienda. Y todo con esa indolencia vampírica con la que miran los trileros a sus víctimas, como cualquier engañabobos, o el oportunista exterior a los compatriotas que se matan entre ellos.
No puedo menos de recordar la escena de Pulp Fiction, en la tienda de Zed, o los extraterrestres babeando, cuando se enzarzan los vecinos de Springfield y Shelbyville. Aunque personas son las que saquean las tiendas, despues de un tsunami, como personas son las asustan a las viejas, para que desalojen inmuebles, y atracan gasolineras en las que trabajan personas para sobrevivir y ayudar a vivir a sus seres queridos, y tal vez a algunos desconocidos desamparados.
Tal vez tenga algo de razón Howard Gardner con eso de que no todos somos iguales, y que partimos con una inteligencia diferenciada y excluyente con respecto a aquella con la que nacen otros. Él dice que hay ocho. Bueno, es un número. Sinceramente creo que hay más, pero la via de análisis es buena.
Con todo un recuerdo para los venerables abuelos que llegan a viejos, y sin excluir a nadie, para Santiago Carrillo.

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