Opiniones

Gonzalo Villa

La clave del éxito

La Jota de Calanda representa uno de los estilos de la jota más antiguos y complejos. Es la más lenta de todas, con ritmo casi cortesano, elegante y señorial. La jota de Calanda es ceremoniosa, gentil y reverencial y conserva, a través de los tiempos su pureza originaria, al menos en mayor medida que el resto de los estilos de la jota bailada.

Rondallas en las que manos experimentadas de venerables abuelos, muestran sus habilidades a los jóvenes, que por haber conocido las jotas, ahora las disfrutan, las cuidan, las ofrecen y las sueñan, con anhelos de enriquecerlas a base de dedicación y afición.

Ella, con su sonrisa iluminaba toda la sala, así me lo pareció. Transmitía entusiasmo. Un resplandor, madurado durante muchos días de ensayos, muchos años dejando entrar la nobleza de las letras en su corazón, muchas tardes renovando la promesa de que la belleza no caiga en saco roto. Riendo con las jotas de picadillo. Vibrando con las más emotivas y bravas.

Me cuesta creer que una mujer jotera caiga en la trampa del desamor, de la desconsideración hacia su marido y hacia sus hijos, deje de ayudar y socorrer a su pareja, caiga en la tentación de creerse discursos que la envenenen en contra de quienes le han brindado, cariño, atenciones, compromiso y solidaridad. Me cuesta creer que deje de iluminar con su largamente amasada sabiduría, el hogar en el que se decida a convivir con otra persona y otras personitas.

Y si aun sabiendo todo esto, hubiere quien mancillara la bien ganada templanza y fortaleza que las jotas procuran, a la familia, a la comunidad, y hasta allá donde alcance la virtud, sepa que no descansaremos hasta que se arrodille ante la Virgen del Pilar, implorando la misericordia por sus faltas, la redención por sus pecados y la ayuda de todos para alcanzar el perdón.

La jota de Calanda muestra la galanura del cortejo, la arrogancia de quien reclama formalidad a sabiendas de que la entrega, disponiéndose a ser una sola carne. Recuerda los votos, que bien se enseñan en las familias y en los colegios, se recuerdan en los institutos y allá donde exista la posibilidad de que se olviden.

La mujer que yo quiero, viste pañuelo o bancal sobre la cabeza, toquilla o mantón bordado a mano sobre los hombros o bien pañoleta con flecos, blusa o jubón sin escote, de manga larga, corpiño, medias de encaje, enaguas blancas,  falda larga hasta el empeine y zapatos de medio tacón. Le gusta bailar las jotas, e ir del brazo de su hombre, con el otro apoyado en la cadera. Mientras él va encantado a la verita de ella. Y juntos vestirán a sus hijos e hijas, de baturricos, para ir a la ofrenda de flores, de frutos o de lo que la ocasión propicie.

Y mañana será otro día, tan bonito o más que el de ayer.

Danzar es la manera más hermosa de expresar y disfrutar de la libertad.

Y ahí va la despedida…http://www.youtube.com/watch?v=perHE7fQh1Q

 

 

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