
Menudencias
El joven discípulo de un filósofo sabio lo visita y le dice:
- Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia.
- ¡Espera! lo interrumpe el filósofo ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
- ¿Las tres rejas?
- Sí. La primera es la VERDAD. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
- No. Lo oí comentar a unos vecinos.
- Al menos lo habrás hecho pasar por le segunda reja, que es la BONDAD. ¿Es bueno para alguien lo que me vas a decir?
- No. en realidad no. Al contrario...
- La última reja es la NECESIDAD ¿Es necesario hacerme saber lo que tanto te inquieta?
- A decir verdad, no.
- Entonces, dijo el sabio sonriendo, si no es VERDADERO, ni BUENO, ni NECESARIO, sepultémoslo en el olvido.
(Sócrates)
Lo que digo es absolutamente cierto. Que hay personas que roban los hijos a sus padres y a su familia y entorno, para entregarlos a seres abyectos que esgrimen que tales niños son suyos y no de sus padres, y que su postura delictiva se justifica en su derecho a parasitar, mangonear y disponer unilateralmente de las criaturas, aprovechándose de su indefensión e inocencia. Y de ahí viene toda la camuña, hasta llegar a justificarse en que por ellos matan y barbaridades similares.
Y sí, es bueno para alguien denunciar esos comportamientos enfermizos de robar niños y niñas. Es bueno para los niños, pues es indudable que quienes roban niños tienen personalidades enfermizas, corrompidas, trastornadas y delictivas, que en nada benefician a los menores. Ni a mayores, ni a nadie que pueda contagiarse de tales desvaríos.
Beneficia al padre, a la familia decente del padre, a los amigos del padre, que comparten con él costumbres sanas y familiares cohesionadas, responsables y civilizadas, educativas y cariñosas ciertas, no cariños castrantes y parásitos, reclamando derechos sin contraprestación, sin responsabilidades correspondientes, sin cohesión ni colaboración.
Y es beneficioso para la sociedad, desde el resto de la familia, el barrio, el pueblo, la comarca, la provincia, el país, incluso para el mundo en muchos casos, porque si crecen los desalmados y desalmadas, y quienes apoyan tales atrocidades, se va avanzando hacia los desastres, en vez de hacia la convivencia en paz, el progreso y la justicia.
Y sí, es necesario hacerlo saber, porque callar estos atropellos es aprobarlos y reforzarlos, pues las desalmadas perturbadas con ideas despoticas y abusivas, llegan a pensar que su lógica despótica, que su comportamiento delictivo, es el apropiado, animándose a cometer atrociades mayores o más numerosas, en todo caso en coherencia con su historial. Claro que hay que denunciar los abusos ciertos, y no largar retahilas de oídas sin saber que el mal proviene de quienes se precipitan a robar niños, y suele ser por desconsideración con el padre, por costumbres caprichosas y parásitas, de esas que pretenden hacer propio lo que no aportan. Entregándose a hostilidades, acostumbradas y acostumbrados, en vez de a cooperar, a corresponsabilizarse, y afrontar la realidad familiar y social con altura de miras, como un todo, en el que separar y privar, es hacer vulnerable, exponer y arrojar a los pies de los caballos.
