Opiniones

Gonzalo Villa

Lucía

Dice Juan Manuel Serrat que si amó después de haber amado, fue por el amor de Lucía. Deliciosa canción, que ahora interpreta junto a quien ha dejado obras imperecederas, Silvio Rodríguez.

Cuando uno ve a Olga María, con quien se encontraba dos veces al mes, José Antonio Monago, y analiza su labor, uno se da inmediatamente cuenta de que los intereses extremeños, pueden conseguirse con la colaboración de una persona comprometida con la acción política, y que efectivamente, ha evolucionado y progresado, como para poder aportar, esas mejoras sustanciales que el pueblo necesita.

Y es indudable que Olga María, podría ser Julián, pues al fin, lo que se sustanciaba era la colaboración en favor del pueblo.

El amar después de haber amado, no es sino un rasgo de humanidad, que honra.

“Al hambriento dale pan. Un pañuelico al que llora. Y al corazón afligido, los acordes de una jota”.

Y es que a río revuelto, ganancia de pescadores. Pero no se acaba ahí, siempre hay quien va más allá. Y el pescador, puede ser el pez. Pues no corre por los mentideros de la ciudad, que en la agencia tributaria, sistemáticamente se generan procedimientos recaudatorios y sancionadores, que son una estafa, suponen apropiación indebida, y abuso de poder. Y que en vez de ser combatidos por sus víctimas, son religiosamente atendidos, lo que acarrea unos ingresos para la Administración Pública, que en el momento adecuado serán rentabilizados por los candidatos políticos, para nada malavenidos con los aparentes sancionados y expoliados. Lo de las multas de tráfico, generadas por el mismo sistema, y los recursos contra ellas, que no son atendidos, forma parte de la misma dinámica. Que se corrijan lo mismo que surgieron de la nada, no lo permite el ordenamiento procesal. La amistad, divino tesoro… público.

“El amigo verdadero, ha de ser como la sangre, que ha de acudir a la herida, sin tener que ir a buscarle”.

Y es curioso observar que en la Serena extremeña, de la que procede Monago, sucedió aquello de Puerto Hurraco, sucedió lo del “Sotero”, han tenido amantes, varias ministras, y con cifras en la mano, hay más sucesos aberrantes, con resultado de muerte de inocentes, que entre todos los actos tildados de terroristas en toda la historia de España, la de Irlanda y Palestina. Eso sí, estatuas de Salvador Allende, y una ingente labor feminista, que no erradica su lema principal: que los hombres son todos unos brutos y se ven obligados, y ellas unas aprovechadas ofreciéndose.

“Ya va el rubio a por agua (a Canarias), para que le vean el pelo. Déjalo que vaya y venga, que ya caerá en el anzuelo”.

¡Qué grande es la jota!

Mientras tanto, la señorita, siguiendo el rito iniciático, estudiando inglés en Londres, con cargo a… Y tal vez cuando sea viejita, y ya no importe el descrédito, pues se da paso a otra persona que juegue el papel de agente doble o roles así, tan necesarias para las patrias, la gente pueda estremecerse con una historia de amor, de las de verdad. Como la de Puyol o la de Cristina.

“Tu pensamiento y el mío. Tu querer y mi querer, son como el agua del río, que atrás no puede volver”.

Y mientras tanto, que el hombre vaya y venga, cual ciervo de la pradera, hasta cantando que está orgulloso de ser minero, mientras otra persona escucha a Perlita de Huelva eso de precaución amigo conductor, la senda es peligrosa, que en tu casa (es un decir) te esperan tus hijas y esposa (¡Ay!)

“Amor mío no me lleves, al campo tan de mañana, que hace frío, truena y llueve, y está lejos la cabaña”.

Vete tú solo, y dame el dinero a mí. Así son las cosas en Quintana de la Serena, y alrededores.

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