
El disputado voto de los señores nadie
A fin de cuentas se trata de que la vida de las personas en su conjunto, y sin discriminar a nadie de buena fe, sea mejor que sin la intervención de políticas.
A quién incluya ese conjunto, también es variable, según la evolución de los acontecimientos.
Lo malo de la herramienta del voto, es que si los electores fueran en su mayoría, por ejemplo, como los de “resident evil” (residente vil según el corrector ortográfico), los que se presentan a gobernar, no tratarían de alcanzar una sociedad sin zombis depredadores, sino ofrecer programas que captaran el voto de los muertos vivientes, utilizando sus desconocimientos, para llevarse las tajadas, no mostrándoselas para que no las ansiasen.
Qué lejos quedan aquellos días en los que las mujeres libertarias, pedían ser llevadas al frente como los hombres, con los fusiles como los hombres, haciendo las mismas tareas que los hombres, y no amagarse con argumentos de dulzura y cuidados, para alejarse de todo mal.
Mujeres que tenían claro que había que leer, que sabían qué libros ofrecer, y que quienes fomentaban la incultura y la haraganería, eran malos dirigentes.
“Tus días de gloria pronto verán su fin, César”. Ya recordamos ese César que mató a su padre, que asesinó al hijo y la esposa de su mejor general y amigo íntimo, el español. Y con lo de la abejita atareada, no se cargó a su hermana y su sobrino, de milagro.
Aspirar a todo, con la entelequia de que todos puedan elegir entre todo, crea más frustración que continuar con el oficio familiar, o el de predecesores que enseñan a unos pocos aprendices.
Y que haya que volver a realizar elecciones, porque el personal llamado a gobernar, no es capaz de gobernar sus instintos destructivos, a falta de los verdaderamente propios de guías, que han recibido carismas y dones, no donaciones de más que dudosa procedencia, nos pone en la antesala de peleas a puñetazos en las cámaras de representación.
Tal vez el mundo no sea suficiente, pero tampoco es para echarlo a perder.
