Opiniones

Gonzalo Villa. Borrador nueva regulación de la familia

  Con el fin de corregir los efectos perniciosos que ha propiciado la regulación de la convivencia entre individuos que se heredan unos a otros, que azuzaba los instintos más bajos, especialmente el parasitismo y la consiguiente violencia, se establecen los siguientes principios inspiradores:
En caso de desavenencias, perderá la convivencia con los hijos la persona que menos estudios y formación tenga. Ello fruto de la certidumbre de que la perdida de hábitos de estudios y el consiguiente embrutecimiento es el que empuja a las agresiones y asechanzas. Se exigirán 1.000 horas de formación anual para poder pleitear en razón de divorcio o cualquier otro tipo de asalto o estafa. Con ello se generan puestos de trabajo de formadores y no de picapleitos y desaforadas.
No se aceptará en ningún caso convivencia exclusiva y excluyente con los hijos para quien promueva el divorcio. Se entiende que las causas susceptibles de proceso penal ya conducen a la persona culpable a reclusión y alejamiento de las víctimas.
Son causas admisibles para entablar demanda de divorcio: Agresiones físicas; vocerío o alboroto que impida el descanso y la tranquilidad; la apropiación del patrimonio ajeno, o su gasto sin autorización; el negarse a desplazarse con el cónyuge, pretendiendo impedir la convivencia con los hijos, o malmeter deteriorando la convivencia con el cónyuge que ha de obtener unos ingresos mayores para la familia.
El negarse a trabajar o a aportar a los gastos familiares, cuando ello no suponga desatención de las personas a cargo, en lo que de faltar supondría, retraso, subdesarrollo, trastorno o peligro para su integridad física o equilibrio mental.
En todo caso se denegará el divorcio a quien tenga manifiestos trastornos parásitos que le conduzcan a reclamar lo que no ha obtenido en su condición de soltera. Y del hogar pasará a reclusión, con otras personas de su condición conflictiva y belicosa.
Producida la ruptura de relaciones, los derechos hereditarios pasarán al Instituto de la Familia, que habrá de destinarlos a familias con reconocido prestigio y no menos de 15 años de convivencia efectiva, por orden de antigüedad, y sin que quepa asignación mayor a familias con menos años de convivencia armónica, racional y equilibrada.
El mamar se va a acabar, en vez de crear pellejos y sacamantecas, se incluirá en el tejido social a formadores, estudiantes y personas activas y sanas.

Se aconseja el libro: Qué difícil es quererte. Conservar la calma con gente difícil. Bill Klatte & Kate Thompson. Plataforma Editorial. 2009

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