¡Qué tiempos nos ha tocado vivir!, ¿Eh?Existen muchos modos de matar a una persona y escapar sin culpa: es fácil deslizar una seta venenosa entre un plato de inofensivos hongos. Con los ancianos y los niños, fingir una confusión con los medicamentos no ofrece problemas. Se puede conseguir un coche y, tras atropellar a la víctima, darse a la fuga. Si se cuenta con tiempo y crueldad, es posible seducirla con engaños, asesinarla mediante puñal o bala en un lugar tranquilo, y deshacerse luego del cadáver. Cuando no se desean manchas en las manos propias, no hay más que salir a la calle y sobornar a alguien con menos escrúpulos y menos dinero.
Existen sofisticados métodos químicos, brujería, envenenamientos progresivos, palizas por sorpresa o falsos atracos que finalizan en tragedias.
Existe también una forma antigua y sencilla: la expulsión de la persona odiada de la comunidad, el olvido de su nombre. Durante algún tiempo el recuerdo aún perdura, pero los días pasan y dejan una capa de polvo que ya no se levanta. Todo el pueblo se esfuerza en dejar atrás lo sucedido con los puños apretados y la voluntad decidida, y poco a poco, el nombre se pierde, los hechos se falsean y se alejan, hasta que, definitivamente, llega el olvido.
Llega la muerte.
Es fácil. Una vez habituados a él, el olvido resulta sencillo. La mente, que flaquea con la edad, ayuda a enterrar el pasado. A veces las puertas se abren y surgen los antiguos fantasmas. Otras, la mayoría, permanecen cerradas, y los muertos no regresan de la muerte, ni del olvido.
Es fácil. Se olvida todos los días.
Extraído de MELOCOTONES HELADOS – Espido Freire.
Olviden la fantasía de que su cónyuge hostil comprenderá sus injusticias y se entregará a poner enmienda. La desagradable realidad de cambiar a una persona dañina no puede llevarse a cabo. No funciona. Pueden preocuparse de ofrecer ayuda razonable e incluso heroica. Ella lo percibirá como indefensión, vulnerabilidad y se ensañará aún más. No tiene que seguir siendo la víctima, ni el cuidador. No importa cuanto la quiera. No tiene que ser gobernado por sus excesos, limitaciones, agresión o apatía. Puede disfrutar de una vida de amor, con mayor paz, integridad e intimidad emocional de la que ha imaginado jamás.
Deje de esperar que admita sus errores o pida disculpas por lo que ha hecho. Las cosas no cambiarán. No importa lo bien que usted se exprese o los esfuerzos y sacrificios que usted haga. Ella tiene sus propios motivos y suponen prescindir de usted. Eso sí, no de su patrimonio, y menos si lo ha obtenido honradamente. Eso lo interpretará como que está usted expuesto, y que no cuenta con una red de protectores o desalmados, que sean un obstáculo a sus viles pretensiones. Sus conductas provienen de varias generaciones, de un entorno que no sólo no disuade sino que alienta, y ya lo tienen tan interiorizado, que cambiar les resulta imposible. Aísle o ignore su furia, tristeza, decepción u otros sentimientos duros que siguen sacudiendo su interior. Ha tenido mala suerte y no sabía identificar a las personas que causan desgracias. Y sin remedio, nunca jamás serán parte de algo bello, conjuntamente.
Pasó Halloween. Pasaron Todos los Santos. El amor quedará, y hay que demostrarlo más para que no falte, cada vez en más hogares. Y en personas, que van donde va toda la gente.
