Opiniones

Gonzalo Villa. ¿Qué tiene de malo la risa?

  La risa acaba con el miedo. Sin el miedo no hay fe. Por que sin miedo al Diablo, no se necesita a Dios. La risa seguirá siendo el divertimento de la gente sencilla, pero ¿Qué ocurriría si por culpa de este libro, los hombres doctos declaran que es permisible reírnos de todas las cosas? ¡El mundo desembocaría en el caos!
(Extraído de Humberto Eco- El Nombre de la Rosa)

  -Que raro. Uno de esos matrimonios en los que no va a haber relaciones sexuales,…al menos entre ellos. Qué raro.
  -God only knows what I feel without you. I’m in love with you.
  -Discuta tu mujer y tu suegra, o se pongan de acuerdo, el perjudicado siempre serás tú.
  -Omne animal triste post coitum.
  -¿Me estás apuntando, o te alegras de verme?
JOSEPHINE (Lemmon): -Osgud, he de ser sincera contigo, tú y yo no podemos casarnos...
OSGUD (Brown):   -¿Por qué no?
JISEPHINE: -Primero, porque no soy rubia natural...
OSGUD: -No me importa.
JOSEPHINE: Y fumo, ¡fumo muchísimo!
OSGUD: -Me es igual.
JOSEPHINE: -Tengo un horrible pasado. Desde hace tres años estoy viviendo con un Saxofonista.
OSGUD: -Te lo perdono.
JOSEPHINE: -Nunca podré tener hijos.
OSGUD: -Los adoptaremos.
JOSEPHINE (echando todo a rodar): -¡No me comprendes, Osgud! ¡Soy un hombre!
OSGUD: -Nadie es perfecto.
  -Aquella escena representaba más la liberación de un hombre sometido contra su voluntad a los arbitrarios designios de una esposa poco considerada, que la tristeza ante una separación forzosa de duración imprevisible… ¡Ya empezamos!
  -Le propongo un empleo sadomaso, señora. El otro día vi, que haciendo lo que le suele pedir el cuerpo a diario para con su marido, puede ver correr el cash-flow divinamente. Le parecerá mentira, pero es totalmente legal, y cierto. Olvídese de denuncias falsas y envilecerse contra su marido, vaya a una tienda de caballos, hágase con cuero y hebillas, y a funcionar. Se acabó el desempleo… ¿caballos?
  -Perdona, pero quiero casarme contigo.
 -No quiero verte, mi amor, para poder quererte, es mejor que tú no estés.
  -¡Salta cabra! Y puso las cuatro pezuñas sobre una alcayata, impulsándose desde ella para completar un triple salto mortal hacia atrás, aterrizando con un cuerno sobre la misma alcayata, en equilibrio perfecto. Con eso me desarmó.

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