Opiniones

Gonzalo Villa. Los excesos de la euforia

The way



No dejo de maravillarme con las personas que fabrican algo, con las que fabrican algo en su totalidad, incluso con las que saben comprar todos los componentes y herramientas y completar unos productos, e intercambiarlo por otros.
Me maravillo al ver cómo se puede realizar una fotografía para una revista, que es ignorada. Cómo se puede construir un lapicero, millones de lapiceros, que se ponen a disposición de otras personas por unas monedas que a menudo se tiran en la calle.
Me maravillo por la iniciativa de algunas personas que construyen DVDs, y por los dispositivos para sacar de ellos las imágenes, las películas, las canciones, los programas que llevan dentro, y que sin ellos no dejan de ser como un trozo de plástico, que a lo más que llegaría ser, es a posavasos o espantapájaros.
Me maravillan todos y cada uno de los atletas olímpicos, los que obtuvieron medallas, los que obtuvieron diplomas, los que participaron, los que disfrutan preparándose para ir a las siguientes en Río de Janeiro.
Me maravillo con las redes de antenas que permiten el funcionamiento de los teléfonos móviles, que se arrojan al suelo para romperlos en un arrebato de orgullo fatuo.
Me maravillo, con los inventores, que con sus descubrimientos, generan cientos de miles de puestos de trabajo de toda índole y condición, para personas que se enzarzan en luchas de poder, sin el más mínimo agradecimiento.
Me maravillo al ver materiales de construcción, que permiten construir edificios muchísimo más sólidos y estables, que las más sólidas mansiones de piedra que han llegado hasta la actualidad. Materiales que se estropean en miles de sitios, abandonados.
Me maravillo de los descubrimientos científicos, de los médicos, de los tecnológicos, mientras constato los destrozos que la ignorancia perpetra, las consecuencias de la haraganería y la arrogancia del salvajismo.
Me maravillo con los perros de compañía, con las mascotas en general, que procuran risas y nobles sentimientos entre pequeños y grandes en una familia bien avenida, mientras otros seres les abandonan en cualquier parte lejana a su domicilio, o abandonan a sus familiares para enloquecer con ellos, en un amor sin disensiones, mientras no falte lo esencial para seguir viviendo.
Me maravillo con los hombres y mujeres que saben del grafeno, de las tierras raras, de nuevos materiales, que permitirán realizarse a millones de personas en trabajos productivos (no voy a decir esenciales, como se decía en la lista de Schindler), mientras otros hombres y mujeres hacen caja de abrir las piernas, cerrarlas, y arruinar, cuando menos, hasta aquellos hombres y mujeres, que se desviven por investigar, trabajar y estructurar millones de oportunidades para desconocidos y por supuesto también para unos pocos conocidos.
Me maravillo con las familias que se hacen a menudo fotos en un jardín, que incluyen todo el árbol genealógico de los bisabuelos o tatarabuelos hasta los nietos, mientras tengo que ver la fealdad de los niños sometidos a la tiranía de divorciadas desquiciadas, o custodias que solo deberían llevar hostias.
Me maravillo con la gente viajada, que sigue viajando, con los ojos abiertos, con los oídos para los idiomas, con la inteligencia instruida, mientras se sigue haciendo la vista gorda a abusos manifiestos, que hasta las propias personas que los cometen, saben que no traen nada bueno.
Me maravillo con los trabajos audiovisuales, con las series de dibujos animados que son una enciclopedia del saber, con los libros que enseñan mientras entretienen, mientras cerebros fríos y bastos repiten obsesivamente –esta es mía; aquí mando yo; que vengan y me lo digan a la cara si tienen cojones- aunque su boca calla fuera de la caverna, donde ejercen de calzonazos.
Me maravilla, lo entrañables que se muestran los canallas de hace 30 años, respecto a sus hijos, que con las mismas hechuras, hoy en día causan daños irreparables, mientras los daños de aquellos, pudieron repararse.
Me maravilla que haya tiempo para la belleza, para el placer en brazos de otra persona, para besos apasionados, para describir la hermosura, para contemplar la inmensidad, para ver crecer a los niños, para vivir sin ira, para ver independizarse a las hijas, para volver por Navidad y escribir desde Maha Sarakham, Perth o desde Kobe.
Me maravilla, más si cabe, viendo lo que veo. Aunque me esfuerzo, me esfuerzo con toda intensidad, por ser el pastor y no la tiranía de los hombres malos. Casualmente he memorizado un pasaje que viene que ni pintado:  "The path of the righteous man is beset on all sides by the inequities of the selfish and the tyranny of evil men. Blessed is he who, in the name of charity and good will, shepherds the weak through the valley of darkness, for he is truly his brother's keeper and the finder of lost children. And I will strike down upon thee with great vengeance and furious anger those who attempt to poison and destroy my brothers. And you will know my name is the Lord when I lay my vengeance upon thee."
Última hora. El claustro de profesores del CPEIP Ramiro II, ha decidido contratar a los compañeros afectados por los recortes que perderán su puesto de trabajo, para la realización de tareas que contribuyan a la mejora de la calidad educativa. Eso es protestar contra medidas consideradas injustas, y demostrar que su aportación era ajustada a las necesidades, y no prescindible.



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