Teruel Existe… ¿Hasta cuándo? Hace escasas fechas estábamos pendientes de la interpretación de la profecía maya que auguraba el fin del mundo para el 21 de diciembre del 2012. Parece que los entendidos en la materia interpretaban este hecho como un “renacimiento”, un cambio de tendencia hacia algo nuevo y quizás mejor. Pero la semana pasada, esta tierra nuestra asistió impávida al enésimo cambio. Un cambio que no va a llevar a la desaparición del homo turolensis como especie pero es otra puñalada que pone en serio riesgo su supervivencia en este territorio: la supresión de líneas ferroviarias, en concreto las que afectan a las conexiones entre Teruel con Valencia y Zaragoza.
Mi padre contaba que cuando el tren correo pasaba por el término de Cucalón, en los fríos inviernos en los que la nieve acumulaba más de un metro altura, les tocaba tirar de pala para abrirle paso en la vía. Era casi su único medio de transporte para conectarlos con Teruel o Zaragoza. Hoy en día, lo siguen utilizando sobre todo personas mayores y jóvenes estudiantes para quienes es la única alternativa para sus visitas médicas, sus compras o sus desplazamientos a centros de estudios superiores. Unas frecuencias desastrosas, así como una anticuada vía que impide mejorar la duración de los trayectos la hacen deficitaria sí. Tampoco cogería nadie el coche si en varios tramos de la carretera se limitara la velocidad a 30 km/h, se alargara hasta la exasperación el trayecto y se tuviera un tren cerca que conectara de manera cómoda y eficaz con la capital.
Si atendemos a criterios puramente economicistas estamos condenados a la extinción. Ni infraestructuras carreteras o ferroviarias, ni escuelas, ni centros de salud u hospitales, aguantan una justificación en donde a un lado están los euros que cuestan y a otro el número de habitantes que reciben dichos servicios. En la dictadura de la mayoría, en ese monopoly al que nos hacen jugar queramos o no, somos una minoría molesta. Un activo tóxico. Un pueblo condenado al olvido.
Quizás en el 2015, si tenemos memoria, podamos dar un giro a la situación y confiar en gente que gobierna para su pueblo y no contra él. De nosotros dependerá hasta cuándo.
