
José Molina, D.E.P.
Durante este mes de agosto varios vecinos de Valderrobres han pasado a mejor vida. Mis más sinceras condolencias desde estas líneas. Pero quería aprovechar este espacio para hablarles de uno de ellos, José Molina que fallecía el pasado 22 de agosto.
José ha sido durante muchos años el encargado del mantenimiento de las instalaciones deportivas y municipales, el pabellón de deportes, las piscinas, la conserjería y el bar que regentaba en compañía de Josefina, su difunta esposa. Pero su vinculación con el deporte no era sólo su modo de vida. También durante la década pasada ejerció como masajista y entrenador del CF Valderrobres. Ya tenía experiencia en esas lides cuando entrenaba a los equipos de categorías inferiores en Barcelona, a donde había llegado desde su Andalucía natal. En varias ocasiones me enseñó orgulloso los recortes de periódico en los que posaba con un equipo de mozalbetes y que atestiguaban su pasado como entrenador. Su pasión era el fútbol, su R. Madrid y la selección española.
Pero José era una persona que no dejaba indiferente. Cuando lo saludaba por la mañana con un “Buenos días, José”, me solía contestar con un “Qué?” entre cheli y castizo, con una media sonrisa desafiante de alguien que no sabes si va o viene. Quien no le conociera o quienes lo conocíamos bien, se diría que era un cascarrabias. Y lo era… Te podía echar una bronca por comer en la pista polideportiva o por hacer algo inconveniente en la piscina con una voz y un tono que hacía temblar el misterio. Pero era una persona que si te podía hacer un favor te lo hacía. Y detrás de esa coraza de hombre rudo y a veces demasiado directo, había una buena persona, sentida y sensible, como pude comprobar en numerosas ocasiones.
Es por ello que hoy, desde este espacio, quería rendir este pequeño homenaje a José, mi entrenador y amigo. Descansa en paz.
