Opiniones

Ignacio Belanche

1984

En 1949 George Orwell escribió una novela futurista cuyo título era el mismo que el de este artículo: 1984.  En ella intentaba dar su visión de lo que sería la sociedad de un país imaginario 35 años más tarde, una visión pesimista en donde su protagonista, Winston Smith, lucha por conservar su identidad y su libertad frente a un estado totalitario que todo lo ve y todo lo controla a través del Gran Hermano, de la Policía del pensamiento y del Ministerio de la Verdad.

Estamos en  2014, treinta años después y  tengo la sensación de que trazos de ese estado controlador los seguimos encontrando en nuestro país: ese ojo que todo lo ve y que decide cómo tienen que ser sus ciudadanos, cómo tienen que pensar, con quién pueden relacionarse o si pueden existir fuera de las fronteras de lo políticamente correcto.  Quienes se atreven a cuestionar la verdad absoluta son perseguidos.  No hemos llegado a la tortura física y al lavado de cerebro al que someten a Winston, pero hay muchas formas de tortura y alienación: sólo hay que enchufar la tele y pasarse algún rato delante de determinados programas.  Son un verdadero suplicio chino!!

Afortunadamente, sigue existiendo gente que se atreve a cuestionar el status quo de las cosas, a exigir  respuestas a las incómodas preguntas que hacemos a quienes nos gobiernan, personas decentes, que las hay y que por ello precisamente son potencialmente peligrosas, porque no se casan con las estructuras de poder y demandan justicia igual para todos, transparencia económica, política y social, vivienda digna, igualdad de oportunidades, salarios justos, ….

Algo parece que se ha movido desde el domingo pasado.  Los minoritarios, esa chusma molesta que se ocupa de las causas perdidas, han cobrado cierto protagonismo y han dado un aviso a las élites gobernantes.  El desafío está en el tejado de la ciudadanía silente.  ¿Seremos capaces de ilusionarlos? ¿Serán capaces de cuestionar la supremacía del Gran Hermano?

 

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