
La calle es mía
Pasado el 1º de Mayo, parece que las manifestaciones sindicales al grito de "Así no salimos de la crisis", no han sacudido los cimientos del país, tampoco se ha caído el Torico de su pedestal en la capital turolense.
Me pregunto si la autoridad competente habrá tomado nota, independientemente del tamaño mayor o menor de la comitiva reivindicativa. Si será consciente que España va a dos velocidades, que las dos Españas siguen existiendo, la del todo va bien, viento en popa para algunos, y la del esto sigue igual, está la cosa muy jodida.
Lo más sorprendente de los últimos días ha sido la prohibición inicial del susodicho lema sindical en Teruel por parte de la Junta Electoral provincial so pretexto de que puede intervenir en el sentido del voto.
Me ha recordado tiempos pasados, aquellos en los que Manuel Fraga Iribarne, era ministro de Información y Turismo con Franco. Tras la muerte del dictador en plena transición y como ministro de la Gobernación (Interior) prohibió las manifestaciones del 1º Mayo de 1976 acuñando la famosa frase "la calle es mía", con el fin de mantener el orden y la seguridad en la calle, evitando la demostración de fuerza de las fuerzas de izquierda.
Han pasado 40 años pero todavía tenemos discípulos aventajados del más rancio y casposo estilo de hacer política. Aquella del ordeno y mando. Enemiga de la participación del pueblo soberano, aunque sólo sea para expresar civilizadamente su derecho al pataleo en protesta por la que le está cayendo encima. Ni más ni menos.
Afortunadamente, la calle se ha convertido en una multipropiedad. Y sus propietarias y propietarios tienen el derecho y el deber de elegir libremente su futuro. La cita el 24 de mayo. No falten, no sea cosa que algunos quieran volver a apropiarse de sus/nuestras calles.
