
La que ha liado José Antonio Marina
El pedagogo, filósofo y ensayista ha provocado un gran revuelo informativo al hacer público que está realizando un Libro Blanco de la Profesión Docente por encargo del Ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. Quien realizara el primer manual de Educación para la Ciudadanía por encargo del gobierno Zapatero y calificara al exministro Wert de “pirómano” se pone ahora manos a la obra para plantear los problemas y posibles soluciones de la práctica docente, para generar debate, para recabar opinión,… y vaya que lo ha conseguido.
Como casi siempre ocurre, los medios destacan lo más llamativo de la propuesta, sin profundizar a veces en el intríngulis del asunto. Y desde luego que llama la atención algún titular en el que se vincula el sueldo del profesorado a los resultados en las aulas. Aquí es donde se enconan las posturas porque, lógicamente, no es lo mismo un centro en el ámbito rural, que uno urbano o que uno en el extrarradio. Ni una clase con 30 que una con 23. Ni un equipo profesional motivado y que reme en la misma dirección que un equipo errático donde la burocracia, la falta de apoyos y el peso de la carga docente le impida desarrollar sus habilidades docentes.
Pero, ¿estamos interpretando correctamente a Marina?
Porque cuando habla de mejorar la docencia o de evaluar al profesorado creo que todos deberíamos estar de acuerdo en que es algo saludable y necesario. Y cuando habla de que habría que incentivar la buena práctica docente, le pese a quien le pese, debería hacernos reflexionar. Sin autocrítica no hay margen de mejora. Pero esta autocrítica debería hacerse de abajo a arriba y de arriba abajo: desde la Consejería, pasando por los servicios de inspección, los de asesoría, los equipos directivos y los y las docentes. Porque sin dudar de la profesionalidad de todo el funcionariado, fallan muchas cosas. Los medios que tenemos, el ingente papeleo inútil que cumplimentamos, la falta de un Plan de formación serio y meditado, la falta de asesoría externa y, también hay que decirlo, la falta de incentivos.
Así que si alguien sesudo y con conocimiento de causa se pone a parir algo e intenta contar con la participación de los distintos implicados (administración, profesorado, alumnado y madres/padres), merece al menos el beneficio de la duda y, si alguien quiere, la aportación o la crítica:
http://www.joseantoniomarina.net/proyecto/libroblancodocente/
