
Ríos de agua
Algars, Bergantes, Guadalope, Matarraña, Tastavíns…. Hemos sido testigos de vuestro poderío, reivindicándoos como lo que sois: cauces vivos que nos vienen a recordar vuestra naturaleza salvaje, que no impredecible. Porque, a diferencia del hombre primitivo que desconocía cuándo se aproximaba una gota fría, la típica borrasca que se enquista en el mediterráneo y que provoca en nuestro territorio episodios periódicos de lluvia intensa, tenemos los recursos técnicos y tecnológicos para minorar el impacto de estas perturbaciones. O al menos eso piensa el ciudadano de a pie.
Porque el sábado 21 de marzo, en la página web de la Agencia Estatal de Meteorología, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, no figuraba ninguna alerta, nada raro que hiciera presagiar que nuestros ríos iban a medir los cauces presentes y pretéritos. ¿La Confederación Hidrográfica del Ebro había contactado con los ayuntamientos? ¿Les había puesto sobre aviso de la que se venía encima?
¿Una mínima alerta a la población para evitar barrancos, caminos cercanos a los cursos fluviales, para intentar salvaguardar herramientas, vehículos, animales? ¿Les advirtieron de algo a ustedes?
Y el colmo es oír algunas reacciones de responsables políticos “expertos” en hidrología y dinámicas fluviales. Que hacen falta más embalses y más regulaciones para evitar estas riadas. Nos vuelven a vender la película del efecto laminación que figura en el manual del que no tiene ni chorra, pero que algo tiene que decir. Y uno se pregunta, ¿cuánto laminó el embalse de Pena, que cerró el túnel de entrada del Matarraña y se puso a desembalsar en la plenitud de la borrasca? ¿Cuánto el embalse de Calanda o Santolea, que hicieron lo propio? No hicieron sino contribuir a aumentar caudales, en unos momentos en los que, efectivamente, debían haber contenido las aguas.
Así que espero que los ingenieros de la Confederación, los responsables encargados de tomar las decisiones sobre cuándo abrir el grifo o no desde sus despachos en Zaragoza, sírvanse hacer un cursillo de reciclaje en gestión hidráulica. O dos, incluyan otro de meteorología mediterránea.
Porque quizás es preferible pecar de prudente y dejar de almacenar un 20%, que apurar el vaso y estar todos con el culo preto, como dicen en mi pueblo.
