
Paranoias
Me debo estar volviendo paranoico, como Mel Gibson en El Complot, la peli que protagoniza con Julia Roberts, en la que tras el volante de su taxi se esconde un ciudadano de a pie que no para de imaginar teorías de la conspiración hurdidas por los servicios secretos del gobierno.
Control de los media. Aun reconociendo lo que representa la figura de Adolfo Suárez, parece como si hubiera hecho un último servicio a la patria, como el Cid Campeador cuya leyenda hizo ganar batallas a las huestes cristianas tras su muerte. Desde el viernes en que se anunció su inminente fatal desenlace, la actualidad informativa ha estado focalizada en la clínica y en la capilla ardiente. Todo lo que ha ocurrido este pasado fin de semana ha quedado ninguneado, a excepción del Madrid-Barça, momento en el que se para el mundo mundial y parte de la galaxia.
Divide y vencerás. En educación, ahora saco un Decreto de interinos en el que unos salen beneficiados y otros no.
Mientras tanto en los institutos no se unen y no montan ningún pollo colectivo. Ahora modifico la distribución horaria en primaria, más mates y menos educación física que para eso están los recreos, que corran las criaturas y mientras tanto los maestros de gimnasia subiéndose por las paredes. Ahora doy unos dineros con el plan Impulsa y allá que nos tiramos como buitres a la carroña, cuando deberíamos de estar pidiendo a gritos unos recursos económicos y humanos que garanticen un funcionamiento óptimo del centro.
Manipulación. Convoco a los sindicatos a las Mesas de Negociación pero no negocio,… sólo informo de lo que me interesa y de paso sale la foto con los representantes sindicales legitimando un proceso que no ha existido pero al que le doy una pátina de legalidad ante la ciudadanía. O comparo a los miles de familias y personas que pacíficamente se manifiestan cada finde en la capital con delincuentes y perroflautas que no tienen cosa mejor que hacer que provocar altercados con la policía, desacreditando el fondo de la reivindicación y criminalizando a todo el colectivo.
Y el miedo, …. Miedo a significarte política o sindicalmente porque tu trabajo, si es que todavía lo tienes, chaval, puede correr peligro. Miedo a alzar la voz, a hacer pública tu militancia o a intentar denunciar mediáticamente tanta injusticia, porque los controles en la carretera siempre te paran a ti o te ha tocado en suerte una exhaustiva inspección de la agencia tributaria. Miedo a que sepan que tienes miedo, porque ese, amig@s, es el mecanismo de defensa más primitivo que existe, el que te permite estar preparado y en permanente estado de alerta ante el peligro.
