
Allá va la despedida.
Tras la resaca electoral de la que todavía no nos hemos recuperado, quiero agradecer a Violeta Pellicer y a Bajo Aragón Digital que hayan contado conmigo para expresar mis pareceres y puntos de vista desde su plataforma informativa. Han sido casi 5 años abordando distintos temas y, lo que es peor, muchos siguen estando de rabiosa actualidad, como dirían en la tele.
En el ámbito político, el olvido al que se ve relegada la provincia de Teruel. El sempiterno déficit en infraestructuras carreteras y tecnológicas que padecíamos y padecemos en la provincia, sin que nuestros representantes en el congreso o el senado hayan sido capaces de rematar, por ejemplo, los fatídicos 13 km de la N-232 entre Monroyo y provincia de Castellón. Las prácticas caciquiles impensables en pleno siglo veintiuno. El tremendo roto que hemos sufrido en lo que a atención sanitaria y educativa se refiere en los últimos 5 años, con drásticas reducciones de personal y mínima o nula inversión en unos hospitales, colegios e institutos que han sobrevivido como han podido al tsunami recortador del gobierno PP-PAR. Hemos padecido en estos últimos años el sonrojo, la indignación y la vergüenza de ver cómo una serie de personajes se han hecho famosos a lo Curro Jiménez. Bandoleros de guante blanco protegidos desde las esferas del poder. Los Bárcenas, Rodrigo Rato, Camps, Fabra, el pequeño Nicolás o Mª Victoria Pinilla (ex alcaldesa de La Muela) también forman parte de la “España en serio” que nos han vendido en campaña.
Los peligros medioambientales inherentes a territorios infrapoblados, léase fracking, plantas de incineración o almacenamiento de residuos. Nuestro particular purgatorio en medio del paraíso: la contaminación de acuíferos y cursos fluviales a causa de un exceso de purines. Y el polémico Plan de Depuración de aguas residuales, las depuradoras que han sido motivo de descontento y oposición vecinal en varios municipios. Son ejemplos de los retos pendientes para el futuro inmediato.
En la parte positiva, destacar la aparición de las mareas como forma de protesta. La marea verde educativa, la marea blanca sanitaria o la marea negra de la minería han tenido reflejo en distintos artículos. Las gentes del territorio: desde el dakariano Paco Martínez pasando por los del Bergantes no se toca o los emprendedores del Matarraña que intentan abrirse paso con la venta on line. Nuestra riqueza natural y patrimonial, no siempre bien aprovechada como lo sería con un Parque Natural en los Puertos de Beceite, que es un valor añadido para el sector hostelero turístico y para los productos agrícola ganaderos de la comarca. O como el arte rupestre oculto en estas montañas y pendiente de catalogar, inventariar, proteger y aprovechar.
En definitiva, un lustro de más sombras que luces que espero y deseo toque pronto a su fin.
Que sean felices en el 2016. Un abrazo y hasta siempre.
