
Ser o no ser
Pasó San Jorge. Demasiado acto institucional y pocos actos a pie de calle para mi gusto. Una de las excepciones el Vencimiento del dragón en Alcañiz que aporta colorido y ambiente festivo…. aunque poco reivindicativo. Porque creo que es una oportunidad perdida cada año para demostrar qué hemos sido los aragoneses, qué somos y qué queremos ser. Al final, de tan descafeinadico que es todo,… se nos lleva San Jordi por delante a la misma velocidad que pasa el AVE por Zaragoza camino de Barcelona –París. O sea, arrasando.
Será porque echo de menos aquellas manifestaciones de ciudadanos de todo sexo, color y estrato social que clamaban alto y fuerte que este Aragón merecía una autonomía acorde con su trayectoria e importancia histórica en lo que luego fue el reino de España. Una ciudadanía que reclamaba iguales derechos que sus vecinos al norte y al este, que reclamaba agua para sus tierras, unas infraestructuras dignas que potenciaran su desarrollo, una ciudadanía orgullosa de su aragonesismo, de su bandera y de su identidad.
El paso del tiempo, intereses par ticulares, las tensiones a izquierda y derecha , qué se yo. El caso es que estamos anestesiados, sin rasmia, sin voluntad de ejercer como aragoneses, sin ninguna figura con la suficiente popularidad como para tirar del carro de la identidad nacional como elemento aglutinador, demostrativo de nuestro orgullo como aragoneses, como pueblo.
Cuando escuché el otro día al Consejero de Presidencia decir que teníamos que ser capaces de defender como aragoneses lo nuestro, nuestras señas de identidad y futuro me pareció una broma. Esa declaración de intenciones llega con unos años de retraso, al menos siete, desde la reforma del Estatuto que aprobaron la mayoría de formaciones en las Cortes de Aragón (PP-PSOE-PAR-IU) y que algunos criticamos por su conformismo y su falta de una financiación acorde con la idiosincrasia de estas tierras y sus habitantes.
Era el ser o no ser y nos quedamos en el medio, ¿o no?
