Opiniones

Ignacio Belanche. ¿Hay esperanza?

Ya son 3 las personas que me han parado por la calle en los últimos días con el mismo mensaje.
-    Hola, qué tal?  
-    Bien, y tú?
-    Jodido.  Estoy en el paro.  
Se me acaba la ayuda y no encuentro nada.  
Si te enteras de algo ya me dirás.
Un pintor, un administrativo, un cocinero, … podría ser cualquiera de nosotros.   Gente corriente, de mediana edad, que lo está pasando mal porque no se vislumbra el final del túnel y hay que comer, hay que pagar alquileres, recibos de luz, agua, ….  Personas a las que te gustaría ayudar pero no sabes cómo.  Quizás escuchándolas se alivian algo sus quebraderos de cabeza, pero esto no les saca del pozo.
También coincidí días atrás con tres jóvenes del pueblo, chicas de veintitantos.  Ellas son la otra cara de la moneda.  Ana terminó sus estudios y el destino la llevó hasta Galicia, donde trabaja como comercial en una empresa pesquera.  Vanessa es psicóloga y está trabajando en los servicios sociales del Gobierno de Cantabria.  Cinta concluyó sus estudios en Ciencias y ahora cursa un máster de postgrado en Dinamarca.  Jóvenes con una buena formación académica que no han dudado en ir a buscar su futuro allá donde quiera que este se encontrara.  Sin miedo, sin complejos.  
Dos reflexiones al hilo de lo anterior.  
Primera: creo que debemos prepararnos para tener en cuenta nuevos escenarios laborales.  Nada que ver con la reforma laboral, sino con la movilidad laboral.  En España, en Europa o en cualquiera de las economías emergentes, los BRIC (Brasil, Rusia, India o China).  En este contexto la formación y los idiomas son una pieza fundamental.  
Y segunda.  Ojalá que quienes han tenido o tengan que marchar en busca de oportunidades puedan algún día volver aportando conocimiento y experiencia en un territorio tan necesitado de savia nueva como es el nuestro.

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