Opiniones

Ignacio Belanche. ¿Y ahora qué?

Hace apenas una semana que terminaron los comicios en los que la ciudadanía ha dado su apoyo mayoritario a la coalición PP-PAR otorgándoles 2 diputados y 3 senadores,  en los que la ciudadanía ha querido confiar al PSOE 1 diputado y 1 senador y en los que la ciudadanía no ha confiado ningún representante a la coalición CHA-IU.
¿Y ahora, qué?  ¿Acaso ha bajado la prima de riesgo?  ¿Acaso esa victoria aplastante en el conjunto del estado ha generado, como por arte de birlibirloque, confianza en los mercados? ¿Acaso las perspectivas de los 5 millones de parados son mejores ahora que hace unos días? Y lo que es peor aún, ¿acaso van a cambiar las cosas en los próximos 4 años? ¿Ha elegido la ciudadanía a unos representantes que van a defender las necesidades de Teruel y, más concretamente, del Bajo Aragón?
Ojalá me equivoque, pero creo que no.  Que nada ha cambiado.  Que teníamos la opción de que una gente de aquí estuviera más pendiente del ciudadano que de indultar a banqueros o entrevistarse con ellos a los dos días de salir elegidos.  Que en Alcañiz hemos asistido a un episodio que a mí me produce vergüenza ajena.  Estando de acuerdo en el fondo (hay que ahorrar y gestionar bien los dineros públicos) me parece que la forma en la que se ha tomado la decisión de ahorrar en alumbrado público,  a los dos días de pasar las elecciones, es una tomadura de pelo a la ciudadanía.  ¡¡Que llevan 4 meses de gobierno municipal, señoras y señores del pepé!! ¿O es que había miedo a que fuera una decisión que pudiera mermar algún voto?  Que ahora, el nuevo Hospital de Alcañiz parece más lejos que nunca.  Cuando para unos toca apretarse el cinturón y paralizar y recortar en lo que sea necesario, otros siempre hemos defendido que Educación y Sanidad deben ser prioritarios.  Así que, ciudadanas y ciudadanos del Bajo Aragón histórico, ahora ajo y agua.  A esperar tiempos mejores dicen (qué tal el 2020, que es una cifra así como bastante redonda) y si ustedes o yo tenemos la desdicha de necesitar los servicios hospitalarios, pues más de lo mismo: camas cruzadas, demoras de meses, servicios colapsados y profesionales saturados y abrumados ante la avalancha que no cesa.

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