Opiniones

Inés Ramón

¿Quo Vadis, Cultura?

Se nos ha muerto Gabriel García Márquez, y se siente un vacío enorme en el mundo literario. Nos dolemos de esa pérdida, y reconocemos lo grande, lo talentoso, lo excelente que ha sido en su obra. Releemos “Cien años de soledad” (por citar un título) y descubrimos nuevos prodigios en su prosa desmesurada, donde lo real y lo maravilloso conviven con absoluta armonía. Y todos, o casi todos, admiramos la esplendidez de su genio creador. Algo similar sucede tras la muerte de Paco de Lucía. Su duende se nos ha silenciado. Y comprendemos que no ha habido otro como él, qué pérdida irreparable para la cultura. Unos días antes se nos habían marchado, también, los poetas Félix Grande y Juan Gelman. Nos sentimos dolorosamente incompletos, limitados como individuos y como sociedad, sin su espléndida inspiración.

Sin embargo, en el día a día, qué poco valoramos la creatividad. Ninguno de ellos se hizo grande por generación espontánea, sino que hubo un proceso en el que esa capacidad innata fue desarrollándose y abriéndose camino en un medio más o menos árido, más o menos escéptico, o indiferente. Quiero decir, con todo esto, que tal vez sólo valoremos a los creadores cuando se nos mueren, cuando, luego de haber logrado brillar con luz propia, se nos apagan.

Tal vez habría que cambiar eso, y  deberíamos apostar de manera decidida por la cultura como un elemento básico, como nuestra seña de identidad. Es, lamentablemente, el pan de cada día  ver cómo ignoramos a nuestros artistas, marginando la creatividad. En el Bajo Aragón hay creadores con grandes capacidades en distintas disciplinas que se buscan las habichuelas como bien pueden, sin que casi nadie conozca su obra.

Sabemos  que cuando la cultura y la creatividad se desarrollan, no solo se benefician los ciudadanos y los artistas: la cultura origina valores añadidos que en lo inmediato son  difíciles de medir, pero que van más allá de una mera aportación económica.

Confundir cultura o valores artísticos con un espectáculo de carácter básicamente mediático, que garantice beneficios económicos, es una aberración de las políticas culturales que nos vienen proporcionando quienes tienen la facultad de decidir. No querría saber hacia dónde se está encaminando el Arte y la Cultura. Y que no se nos mueran más creadores, por favor.

 

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