Por todos es sabido que la crisis ha traído aparejada una disminución drástica de los fondos destinados a las actividades culturales. Hemos oído, y nos han crujido los oídos con aquellas desafortunadas expresiones que postulaban el fin de la cultura de las subvenciones. Sabemos que Ayuntamientos, Comarcas, Diputaciones y todos los organismos públicos que venían intentando apoyar y promover la expresión y la creación artística de la ciudadanía, han dejado, en un altísimo porcentaje, de hacerlo.
Es lamentable ver cercenada la posibilidad de aquellos que tienen inquietudes, talento, o aspiraciones artísticas: labor que en definitiva aporta riqueza a la sociedad, nutre y dignifica a un pueblo que tiende, inevitablemente, a unos valores cada vez más utilitarios y materialistas.
No es diferente el panorama en el Bajo Aragón. Qué lamentable. Me pregunto con espanto qué sociedad estamos formando entre todos, donde el arte tiene cada vez menos presencia.
Afortunadamente, donde falla la Política, y las Administraciones Públicas, surgen iniciativas privadas que intentan aportar su granito de arena a favor del arte y la cultura. En Alcañiz, el Café Creps ofrece un espacio de expresión artística a cuantas Asociaciones Culturales o artistas particulares quieran dar a conocer su labor, ya sea musical, literaria, o pictórica. Este negocio, regentado por Sonia Rojas y José Soto promueve, también, el comercio justo. Colaboran de manera activa con la ONG Alternativa3 en el programa “Café con leche”.
Mi más sincera enhorabuena por ese ejemplo de compromiso con la sociedad a través de la solidaridad con los más desfavorecidos; y por esa encomiable voluntad de potenciar y divulgar los valores artísticos del Bajo Aragón.
