Opiniones

Inés Ramón. De poetas y contaminantes

Escribo para que el agua contaminada
pueda volver a beberse.

Así dice Chantal Maillard en un estupendo poema del libro Matar a Platón. La metáfora del “agua contaminada” bien puede referirse a la sociedad en general, o a cualquier otro aspecto puntual, según la preferencia del lector.
Al margen de cuál sea la contaminación, es notable advertir que la poeta escribe (que es su trabajo, su oficio) movida por el propósito de limpiar esas aguas llenas de porquería.
Es curioso, en este tiempo donde proliferan los “Enemigos Íntimos”, cuyo mérito consiste en desprestigiar cuanto se pueda al otro. O viendo el modelo de comunicación que se ha impuesto en muchos medios, donde florecen los “Polemistas” cuya función consiste en echar basura sobre los demás; y ni hablar de la política, donde la siempre eficiente Oposición usa sistemáticamente el descalificativo, la acusación, el insulto.
Me pregunto si somos concientes del efecto que nuestras palabras producen. Me pregunto si en nuestro día a día, cada uno dentro de su oficio, actuamos “para que las aguas contaminadas puedan volver a beberse”, o somos de aquellos que con un gesto de dignidad no deja de contaminar, como quien mira las nubes.
Porque, después de todo, de las mismas aguas hemos de beber los unos y los otros.

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