Así afirmaba desde la pantalla de la tele, y corroborándolo con una sonrisa radiante, un interno del Hospital Psiquiátrico Borda, en un anuncio publicitario de Acuarius.
Desde la Radio “La Colifata”, los internos de esta institución llevan un tiempo haciendo oír su voz a locos y cuerdos del mundo. Y entre tantos mensajes, la compañía de bebidas isotónicas rescató éste, que nos presenta una visión del género humano, cuanto menos, sorprendente. Y paradójica. La gran mayoría de la sociedad “cuerda” creemos justamente lo contrario. Día a día los medios de comunicación nos muestran imágenes de violencia, de crueldad, de corrupción, de vicio: imágenes que nos hacen pensar que la especie humana está irremediablemente degradada, que de extraordinaria tiene muy poco.
Cabría, entonces, tomarse un instante para reflexionar: ¿la sociedad marcha en picado hacia su propia destrucción? ¿Hemos tenido alguna vez, y hemos perdido los principios éticos, como la justicia, la tolerancia, la bondad? Pensando en esto me viene a la mente otro loco, más insigne, por cierto, que jamás claudicó en su utópica lucha a favor de los nobles ideales: el Caballero de la Triste Figura. Lástima que, además de loco, haya sido un personaje de ficción.
Sin embargo yo, que no estoy loca, sospecho que esa afirmación tiene mucho de verdad. Ante el trabajo bien hecho, ante la honradez, y la generosidad; ante el valor de defender causas en las que ya muy pocos creen, ante las voces que se levantan en contra de un sistema corrupto y perverso, ante la lucha pacífica y razonada; ante la creatividad de un artista, que desasido del fango de la fama, crea y revela la belleza a los demás; o la perseverancia de aquel que, con limitaciones físicas o psíquicas, supera adversidades y vence limitaciones; ante personas casi siempre anónimas que aportan, construyen, edifican y sanan la sociedad en la que viven, no me queda más remedio que decir, yo también, con mi mejor sonrisa: “el ser humano es extraordinario”
