
1972, sin duda una de las mejores cosechas (16ª parte)
Ya son muchos los capítulos que llevo escribiendo con una visión muy particular, sobre las andanzas de una quinta alcañizana, que se inicia a principios de los años 70. Ni soy historiador, ni recopilo datos, ni pretendo ser el cronista oficial de nada, simplemente me apeteció, escribo sobre lo que me acuerdo y ya está. Mucha gente te para, agradece que les recuerdes su infancia, a otros simplemente les gustan las historietas, muchas madres. No imaginaba que lo leyera tanta gente, así que sólo por ellos continuaré, aunque siga siendo de manera irregular y por supuesto les doy las gracias, porque para mí es un placer también recordar nuestro pasado.
Y hago esta introducción diferente, porque claro, a estas alturas a nadie se le escapa quién es mi hermano y a nadie se le escapa que escribo en un medio donde tanto las noticias, como algunos de los articulistas, tienen un enfoque totalmente subjetivo y a veces hasta malicioso, de las actuaciones del gobierno municipal.
Es difícil separar lo familiar, con lo político, ya que uno al ser el mayor lleva de serie el instinto protector y es duro comprobar cómo día sí y día también machacan a tu hermano, máxime cuando sabes de primera mano que se están dejando la piel. Pero como él mismo me dijo: “No te preocupes, las palabras se las lleva el viento, deja a la gente que hable ahora y con el paso del tiempo que el pueblo juzgue lo que ve, ya que si uno dice la verdad, tarde o temprano será descubierto”. Así que seguiré con mis historietas.
En el anterior capítulo mencionaba, que antes en Alcañiz, se celebraban juntas las ferias y fiestas de septiembre, la feria agrícola y ganadera se instalaba en la glorieta y no quería olvidarme de mencionar la exposición canina. Los niños nos fijábamos sobre todo en los de las series televisivas, como los Lassie, con el dueño peinando el largo pelo del collie; los dálmatas, con sus manchitas negras; Niebla, el gran san Bernardo protagonista en Heidi; y el no menos impactante dogo de Scooby Doo. ¿Se acuerdan del Jack? Sí, el perro peludo de Laura en La Casa de la Pradera, que se lo lleva la corriente porque no le dejan subir a la carreta para cruzar el rio y aparece al día siguiente defendiéndolos de los lobos, que cariño le teníamos.
Vayamos a los programas de fiestas de esos maravillosos años 80. Haber, yo recuerdo cuando fue reina de las fiestas una de mis primas, fuimos a la terraza avenida, a ver nada más y nada menos que Tino Casal, me impacto aquella música electrónica que decía aquello de “stop mi hada estrella invitada, víctima del desaaaamor”. Otro día toco Radio Futura, con su “enamorado de la moda juvenil”. Las fiestas iban por barrios, El Loreto, San Francisco, la del Vivero que se ponía a tope, hacían allí la orquesta y los toros de fuego. Había tiro al plato en Santa Bárbara, numerosas pruebas deportivas en la Ciudad deportiva Santa María y en La Estanca, campeonato de pesca en el Rio Guadalope; en la Plaza de toros además de las corridas, hacían la charlotada con “el bombero torero y los enanos” y para rematar las fiestas u otras veces para empezarlas, nada más y nada menos que el campeonato de España de Velocidad en el añorado Circuito Guadalope, con su Campeonato de Producción, la FADA, las copas Fura, Renault 5, 5 Turbo, ¡buaf! qué ambiente por todo el pueblo.
Los pilotos y mecánicos, se mezclaban con los Alcañizanos en la noche de Caldederos, la bonita plaza de El rincón, el bar del Gallineta, La taberna, El zorrico, La noche Roja, El Gato Negro, luego La Eros, La sala Palma, el Tenoe…por la Avenida. A primera hora a coger sitio en los sitios más emblemáticos del circuito: el mítico embudo, la monegal, el pajarito, el puente, el corcho, la del hospital…y después haber los coches chafados a boxes.
La primera peña de la mayoría de los niños de Alcañiz fué el Cachirulo, recuerdo que cogíamos las mochilas y las camisetas, en un local al lado de la farmacia de la calle Alejandre, también había una antigua sombrerería. A la peña, se entraba por el cantón que está bajando a la calle mayor a la derecha, y había tras pasar unos arcos, una pequeña pista de baile, allí nos hacían cucañas, títeres, actuaciones de magia y música infantil. Desgraciadamente como tantas otras cosas, nada de esto queda.
Cuando terminamos la EGB, la cosa cambió y toda la quinta: Escolapios, Anas y Nacionales, nos agrupamos en una gran peña, se eligió una camiseta negra con un fajín rojo, nuestras primeras compras de alcohol…Ponche Caballero, Whisky Dic, Vodka Eristoff, Ginebra Larios, litronas de cerveza El león y a comprar al Aldi o al Ecodagesa. SEGUIRÁ…
