
Espacios y especies: Respeto al Árbol

Hay Árboles que se escriben con mayúsculas: por su edad, por su historia, por su porte, por su relación con las personas, por su... Suelen ser árboles que han crecido y se han hecho de enormes dimensiones a la vez que varias generaciones de humanos, que desde niños han tenido ese árbol como referencia de un lugar o de un antepasado que lo plantó. Son árboles que han hecho historia y también paisaje y solo por ello merecen un respeto.
Hay veces que por su avanzada edad, por un rayo o por un vendaval, el árbol pierde alguna de sus ramas o queda quebrado por alguna de sus partes y requiere cuidados especiales.
También sucede que el tamaño del árbol pueda generar problemas con otras infraestructuras, incluso con la seguridad de las personas; esto ocurre en lugares de ámbito preferentemente urbano o urbanizado y esos daños generan conflictos que implican en algunos casos severas podas o incluso la tala de determinados grandes árboles. Tala que si la especie a la que pertenece el árbol y la singularidad del mismo no están catalogadas, podrá hacerse dentro de la legalidad. Si se trata de terreno rústico, deberá validarla la autoridad ambiental y si es parcela urbana la autoridad municipal.
En estos casos es un ejercicio de sensibilidad y responsabilidad el que las autoridades sepan dialogar con las gentes para explicar las situaciones que conllevan a ese hecho irremediable indudablemente doloroso y se deje alguna parte del árbol, como es su formidable tocón, para tener presente su memoria y poder rememorarlo, e incluso interpretarlo en el futuro: aprendiendo de sus anillos de crecimiento, de su anterior morfología, de su historia, de las fotos de su época floreciente, de los recuerdos que evoca, ..., en definitiva, teniendo un recuerdo de ese ser que ocupó un espacio y permitiendo alargar el tiempo de preservar su memoria, evitando una despedida instantánea.
Qué suerte tiene un pueblo que tenga unas autoridades que sepan desarrollar esos valores!
Mi recuerdo en estos casos a Antonio Machado, poeta que le gustaba contemplar árboles y veía en ellos un reflejo de su propia alma y a los muchos poemas sobre árboles que nos dejó de legado, como aquel “A un olmo viejo, hendido por el rayo, ….” recomendable para releer esta primavera.
